En el Número 7… Duguin y el relativismo cultural

Hay muchas culturas realmente existentes y todas valen lo mismo. No hay una mejor que las otras. Si se sostuviera que una vale más que las demás o que tienen diversos grados de verdad estaríamos hablando al modo de ver de Duguin de racismo, seríamos racistas por abandonar el relativismo cultural que sostiene Duguin en su cuarta teoría política. Eso viene de la multiplicidad fenomenológica de los Dasein, porque el Dasein se expresa a través del Volk, es völkisch, popular. La dialéctica de Estados responde a la dialéctica de culturas distintas. Cada Estado debería abarcar pues el territorio por el que está asentada una cultura. Alejandro Duguin pues, aspira a un mundo multipolar y multicultural. Se abandona y rechaza pues la hegemonía de los EE.UU. y del liberalismo imperante actualmente, así como el globalismo o globalización.

Giménez Pérez, F. (2020). La cuarta teoría política. «Reseña» a Dugin, A. (2013). La cuarta teoría política. Barcelona: Ediciones Nueva República, 253 páginas. Revista Metábasis, Nº 7, 122.

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En el Número 7… los virus como ejemplo de involucración bioquímica

De hecho, tal es el grado de involucración existente entre Química y Biología, que en la década de 1980, aprovechando el tirón del «descubrimiento» de la doble hélice del ADN, comenzó a experimentarse con la introducción de genes foráneos en bacterias. Así, se proponía «la utilización de bacterias modificadas por ingeniería genética para limpiar vertidos de petróleo o para proteger los cultivos de la acción de depredadores y patologías. Estas iniciativas en pro de una suerte de biotecnología ambiental recibieron fuertes críticas». Existiendo aún un gran desconocimiento sobre esta disciplina, «el temor era que los microorganismos alterados pudiesen desmandarse o que sus geneses pasaran a otros organismos, un fenómeno conocido como transferencia “horizontal” de genes (para distinguirlo de la transferencia “vertical” que es la que tiene lugar entre padres e hijos)». Sin embargo, pronto se desecharon esas teorías, consideradas alarmistas, pues «otras investigaciones más generales sobre la transferencia de genes entre bacterias en su medio natural, indican que es improbable que las bacterias sometidas a manipulación genética proliferen sin control. Este tipo de bacterias suelen ser frágiles y mueren con relativa rapidez».

Rodríguez Pardo, J. M. (2020), El problema de la finalidad en los organismos vivientes. Segunda Parte. Revista Metábasis, Nº 7, 21.

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En el Número 7… el COVID-19 y la política

Ciertos intelectuales han salido en su defensa argumentando que la OMS no está al servicio de ningún Estado-Nación concreto. Una afirmación semejante, en un mundo político como el de nuestro presente en marcha, raya en la ingenuidad y cae en otro error muy grave que es pensar que pueden existir organizaciones, por más internacionales que se proclamen, al margen de los estados.
No existe organización al margen o exentas al Estado-Nación, llámese ONU, Comité Penal Internacional, OMC y un largo etcétera, todas responden a una ideología concreta que se ejecuta por medio y a través de los estados. A menos que se crea, como dije anteriormente, que la historia se desarrolla de acuerdo a una armonía pre-establecida al margen de la dialéctica de Estados o Imperios.
Que los médicos o los científicos que pertenecen a dichas organizaciones, como es el caso de la OMS, realicen su trabajo específico al margen de la política, no significa que el órgano de dirección no responda a directrices interesadas de diversas potencias políticas.
La misma designación de Tedros Ghebreyesus al frente de la OMS, es un nombramiento esencialmente político en la que se implicó personalmente el entonces presidente chino, Hu Jintao. Con el visto bueno de China y con una base de 55 votos pertenecientes a la Unión Africana, China logró colocar por segunda vez a uno de los suyos al frente una agencia internacional.

Veisaga, R. (2020), Cronología del COVID-19. Revista Metábasis, Nº 7, 49.

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En el Número 7… el barco de Teseo

La historia, explicada por Plutarco, está recogida en la biografía del héroe griego incluida en sus Vidas paralelas. Desde entonces se ha usado para hablar acerca de nuestra identidad y para poner en duda hasta qué punto somos siempre las mismas personas. A menudo, añadiendo variantes. Por ejemplo, Hobbes se preguntaba en De corpore (Sobre el cuerpo) qué pasaría si alguien hubiera recogido todas las piezas descartadas del barco de Teseo original y hubiera construido una nueva embarcación. ¿Cuál sería el verdadero barco de Teseo: el reparado que cada año ha hecho el viaje a Delos o el que se ha construido con las piezas desechadas, pero originales? ¿Pueden serlo los dos? ¿O no lo es ninguno?

Las variantes más recientes de la historia de Plutarco llegan al terreno de la ciencia ficción, como en la propuesta del filósofo británico Derek Parfit en su libro Razones y personas. Imaginemos que, para ahorrarme los tres cuartos de hora en transporte público, EL PAÍS me ofrece un teletransportador. Me meto en la máquina, que desintegra todos y cada uno de mis átomos, y dos minutos más tarde me reconstruye en la redacción haciendo una copia exacta de mi cuerpo. Este doble mío tiene todos mis recuerdos y no hay ninguna discontinuidad en su memoria ni en su psicología: recuerda perfectamente haber entrado en la máquina en mi casa y haber salido en el diario. ¿Pero se puede decir que sea yo, si mi yo original se ha desintegrado por el camino? […]

La metáfora del barco de Teseo puede aplicarse a nosotros mismos de modo casi literal (casi, insistimos): gran parte de las células de nuestro cuerpo se renueva cada pocos años. Por ejemplo, las células de las costillas de una persona de 40 años tienen unos 15 años de media. Incluso en el cerebro hay regiones que siguen generando nuevas neuronas en la edad adulta.

No solo cambia nuestro cuerpo y pasamos de bebés pequeñitos a personas duras y arrugadas: también pueden cambiar nuestras ideas y nuestro comportamiento. Por ejemplo, es habitual sentirse muy ajeno a un tuit escrito hace unos años, y no nos cuesta creer al padre de familia que habla de una juventud delictiva y concluye diciendo que ya no es la misma persona que entonces. A Parfit esta visión relativa acerca de nuestra propia persona le proporcionaba cierta tranquilidad. Saber que la identidad es frágil, escribía, «hace que me preocupe menos de mi propio futuro y de mi muerte, y más por los demás». No pasa nada si el barco de Teseo se hunde.

Rubio Hancock, J. (3 de Agosto de 2020). El barco de Teseo: lo que una embarcación reconstruida nos explica sobre la identidad. El País.

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Cuatro años después: ¿Quién fue Gustavo Bueno?

Gustavo Bueno ZP Alicia

Hoy hace cuatro años que falleció el filósofo español Gustavo Bueno.

Juan Luis Galiacho, director de El Cierre Digital, me pide que dé a conocer, en forma breve, quién fue y qué hizo en su vida. Él tuvo ocasión de conocerle y tratarle, hace años, en un curso en Santo Domingo de la Calzada. Acepto y estoy convencido de que Bueno estaría muy interesado en averiguar el crecimiento tan espectacular de este diario y que está llamando la atención de quienes saben algo sobre el mundo de lo digital.

Bueno vivió 92 años y su vida es fácil de resumir: Después de demostrar sus méritos como Catedrático de Instituto y ejercer en Salamanca (1949-1960), fue Catedrático de Universidad en la Universidad de Oviedo (1960-1998).

Tres líneas que podríamos aplicar a muchos funcionarios en España.

Entonces, ¿cómo es que Bueno fue tan conocido? Intervino en muchos programas de televisión y fue el conferenciante más solicitado en España, porque como me dijo el organizador de un Congreso: «Bueno llena los salones».

Todos hemos conocido a alguna persona que sale mucho en televisión; al mes y medio de abandonar ese medio, pocas personas la recuerdan. Y lo mismo podemos decir de los conferenciantes que pasan de moda.

Gustavo Bueno dejó de aparecer en público diez años antes de fallecer. Se dedicó a cuidar de su mujer, Carmen, que estaba enferma. Y sin embargo, él seguía desarrollando una gran actividad en la Fundación que lleva su nombre, dedicándose a seguir irradiando en escritos y en vídeos de Youtube su sistema filosófico e interpretando los problemas de España, de Europa y del mundo.

Para Bueno, el siglo XX ha estado sometido a dos mitos que han causado millones y millones de muertos: El Mito de la Hermandad de la Clase Obrera, cuya manifestación política fue el Comunismo; El Mito de la Raza Aria, cuya manifestación política fue el nacional-socialismo o nazismo. Pero el filósofo español se dio cuenta de que, en el último cuarto de siglo XX estaba surgiendo con fuerza un tercer Mito, el de la Cultura. Su manifestación política es el mundo de los nacionalismos, indigenismos, etc. Dedicó a este asunto un libro: El mito de la Cultura (1996). Primero, la Guerra de Yugoslavia; después, el genocidio de Ruanda-Burundi son muestras de sus sangrientas consecuencias-

He dicho ya que Bueno fue filósofo. Cualquiera le clasificaría como si fuera «de Letras». Aunque la pregunta obligada es: ¿quién, que sea de Letras, ha dominado las disciplinas de su tiempo? Él, sí: Matemáticas, Física, Química, Biología, Medicina… y Filosofía, Historia, Literatura, Derecho, Ciencia Política…

Entonces, ¿por qué, en lugar de dedicarse a ser un buen profesor, incluso un profesor fuera de serie, admirado por miles y miles de estudiantes, Bueno dedicó innumerables horas a dominar el saber de su tiempo? Porque se había propuesto crear su propio sistema: El materialismo filosófico. Con un pequeño detalle: Si alguien quiere echar el sedal aguas arriba, comprobará que en toda la Historia de la Filosofía española, no hay autor alguno que haya ofrecido un sistema tan completo como el suyo.

¿Cuándo acabó Gustavo Bueno de crear su sistema? En 1976. No dispongo espacio para explicar esa afirmación tan rotunda. También en 1976, Bueno, en la Universidad de Verano Menéndez Pelayo, en Santander, Bueno se expresaba así: «No pretendemos quitar a nadie la ilusión, si la tiene, de llamar científica a su tarea, ni de borrar títulos pomposos tales como “Facultad de Ciencias humanas”, “Ciencias de la Información” o “Ciencias Morales o Políticas”. Pero sí queremos poder precisar en cada caso, qué puede querer decir el que utiliza la palabra “Ciencia”.

Desde su sistema, empezó a ver las grandes insuficiencias de la Universidad española. Esperó unos años para ver si cambiaban las cosas. Se fijó en las Facultades de Ciencias Políticas y escribió el «Primer ensayo sobre las categorías de la  ciencia política». ¡Vaya con el ensayo! Nada menos que 460 páginas. Demostró que llevaba y lleva mucha ventaja a los profesores de esas facultades. Años después, facilitó, en un lenguaje accesible, qué son las izquierdas y las derechas en dos libros: El mito de la izquierda y El mito de la derecha.

Después de dejar a la Ciencia Política en su sitio, Bueno se ocupó de la Historia.

En 1997, la Real Academia de la Historia editó un libro titulado España. Reflexiones sobre el ser de España. Un título grandilocuente para los pobres resultados que aparecen en esa obra. El historiador Carlos Seco Serrano escribió un capítulo en el que planteaba la siguiente pregunta: “España, ¿estado plurinacional o nación de naciones?

En las 15 páginas del capítulo, Seco Serrano se propone explicar su concepción sobre España. Es un artículo erudito, en el que el autor muestra sus grandes conocimientos de hechos, que él pone al servicio de su concepción de España. Sin embargo, Seco muestra que la filosofía no es su fuerte. Y como decía D. José Ortega y Gasset: «Estamos demasiado obligados a convencer y a concretar. Así que se hace literatura como Valle o Rubén Darío, se hace precisión como Ramón y Cajal, o se calla uno».

Un año después, Bueno pronunció su célebre conferencia España, que ahora es posible ver en Youtube. Y en 1999, publicó España frente a Europa. En este libro sabe sistematizar filosóficamente las diversas maneras en que los españoles y los estudiosos entienden España. Es algo que los historiadores no habían hecho anteriormente ni han vuelto a hacer. Bueno reduce educadamente al absurdo que España sea una «nación de naciones», como sostenía Seco y que ha hecho suya una persona tan ignorante como Pedro Sánchez.

Carlos Seco fue un buen profesor. ¿Cómo se metió a filósofo sin serlo? Fui testigo de cómo, siendo un persona muy vanidosa, le molestó la crítica de Bueno, pero su capítulo erudito es una reunión de hechos con una teoría muy pobre y simple. Y no sigo hablando: Ha muerto víctima de esta desgraciada pandemia a los 97 años. Descanse en paz.

Bueno publicó España no es un mito en 2005.

La Academia de la Historia ha demostrado que es una organización que no ha estado presente cuando ha habido que pronunciarse sobre asuntos muy importantes. Sólo los historiadores, a título individual, se han manifestado sobre Hernán Cortés en 2019 o sobre las campañas iconoclastas contra Cristóbal Colón y Fray Junípero Serra.

Bueno sí se hubiera pronunciado sobre estos asuntos. Lo demostró cuando demolió filosóficamente al zapaterismo y lo que representaba, en dos libros: Zapatero y el pensamiento Alicia: Un presidente en el país de las maravillas (2006) y El fundamentalismo democrático. La democracia española a examen (2010).

¿Qué será de la Fundación Gustavo Bueno? Hace años escribí un artículo sobre la falta de categoría de los adversarios y enemigos de Bueno. Los hechos me han dado la razón. Siguen dando muestras de una bajeza que hace reír por su simplismo y por ser malas personas a lo bruto.

En cuanto a los seguidores de Bueno, han surgido varios jóvenes de una fuerza filosófica extraordinaria, si se me permite hablar así.

La Fundación ya ha hecho muchas cosas, sobre todo en el campo digital y audiovisual. Sin embargo, su gran asignatura pendiente es publicar las Obras Completas de Gustavo Bueno. No hace falta una cantidad extraordinaria de dinero. Sólo, creer en este proyecto, que puede expandir la obra de Bueno hasta límites que no podemos imaginar.

Un riesgo a tener en cuenta es que la Fundación pueda caer en el «groupthink (pensamiento o mentalidad de grupo)», que tan bien estudió Irving Janis hace cincuenta años y que muchas empresas del mundo han tenido presente para no hundirse desde dentro.

Ahora, lo que compruebo es que Gustavo Bueno sigue irradiando. Sólo hace falta ser un receptor original, creativo y con energía. Y eso que solo he presentado parte de la Filosofía de Bueno. Sigue emitiendo respuestas para muchos de los problemas que encontramos en la vida.

Valbuena de la Fuente, F. (07 de agosto de 2020). Cuatro años después: ¿Quién fue Gustavo Bueno? El cierre digital.

 

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El materialismo filosófico tras el fallecimiento de Gustavo Bueno

El materialismo filosófico tras el fallecimiento de Gustavo Bueno.

Conferencia impartida en el canal de Youtube

Teoría en pocos minutos el 7 de Agosto de 2020,

a cuatro años del fallecimiento de Gustavo Bueno.

 

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