En el Número 8…. El imperio como fundamento de España

¿Cómo identificar, en términos políticos, esa unidad interna que
durante los siglos VIII al XV ha ido formando la «concavidad de la esfera
peninsular»? Desde luego, no es la unidad de una nación política, como
hemos dicho. Tampoco es un «conglomerado de naciones», que no existían como tales. Ni es un conglomerado de Reinos. El término «conglomerado» es un término confuso que designa antes el problema implícito en la definición de la unidad que la solución a este problema. Estamos ante una koinonia política, ante una sociedad cuyos diferentes reinos se codeterminaban por una «sinergia histórica» en torno a un eje imperialista.

Bueno, G. (1999). España frente a Europa. Barcelona: Alba, 164.

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En el Número 8… la filosofía como totalización trascendental

El análisis reductivo, propio de las ciencias particulares, es un proceso en virtud del cual los problemas científicos se resuelven en preguntas por las partes (causas, elementos) dentro de una categoría o marco presupuesto. Buscamos “reducir” los materiales a sus elementos, dentro
de una categoría, para después poder reconstituirlos, dentro de esa misma categoría, que se supone ya dada a la conciencia. Ejemplo: «¿Cuánto tardará un caracol, que camina durante doce horas diarias, a razón de 2 cm. por hora, y retrocede por la noche 1 cm, en salir de un pozo de 8 m?» Aquí el análisis consiste en descomponer el todo —trayectoria del caracol— en sus partes —trayectorias avanzadas y perdidas por hora— y totalizarlas, dentro de esa categoría. Pero ¿y cuando la categoría
misma es la que se pone en tela de juicio, al enfrentarla con otras categorías? Ejemplo: «¿Cuánto tardará Aquiles en alcanzar a la tortuga, que le lleva un metro de ventaja, caminando Aquiles a una velocidad doble que la de la tortuga?” Sin duda, puede reducirse la aporía de Zenón a los términos de un problema de cálculo, […] pero esta reducción elimina lo característico de la aporía del filósofo griego, que pone en tela de juicio la categoría. La solución matemática supone precisamente dada D, pero Zenón nos obliga a preguntar: ¿cómo puede darse, si el espacio consta de partes infinitas en número? En suma, un problema filosófico aparece en el momento en que, en el análisis de un objeto, encontramos no sólo los elementos que lo componen dentro de una categoría, sino elementos que lo destruyen; es decir, elementos que destruyen la propia conciencia racional. Esta se declara insolidaria con semejantes situaciones, pese a que están dadas a la conciencia y, por tanto, la constituyen. Por esto, la forma más general del análisis filosófico —y, por tanto, del “asombro” filosófico— podría ser ésta: eliminar mentalmente un objeto o conexión que, sin embargo, parece vinculado a la conciencia. Contemplarlo como sosteniéndose en un vacío, como pudiendo ser de otro
modo, según otras combinaciones. Esta sería la forma del problema filosófico, a la cual, en términos psicológicos, habría llamado Descartes la “duda metódica”. El verdadero “asombro” filosófico estará estimulado, según esto, no ante cualquier objeto o relación, sino ante las contradicciones, las aporías, las paradojas.

Bueno, G. (1970). El papel de la filosofía en el conjunto del saber. Barcelona, Ciencia Nueva, 144-5.

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En el Número 8… el signo

En cambio, a propósito de la relación que tiene su origen en una acción pretérita que dejó un término existente en acto, hay que juzgar de manera distinta. Efectivamente, esa relación es real y predicamental, y dura mientras el efecto y la causa existen en acto, como sostiene la opinión común. […] esa acción es la razón fundamentadora de tal relación, o, la condición requerida para que
resulte esa relación. Pero no es tal que la relación dependa de ella como en su producción y en
su ser, y por ello no tiene nada de extraño que, una vez pasada la acción (la conexión, diríamos
nosotros), permanezca la relación.

Suárez, F. (1964). Disputaciones metafísicas, Volumen 6, XLVII, 12, 1-4.

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Revista Metábasis en Teoría en pocos minutos

El filósofo Gustavo Bueno (1924-2016) fue el acuñador y principal autor del sistema conocido como materialismo filosófico. Pese a su enorme difusión a través de numerosos medios y en muchos lugares del mundo, el núcleo de su filosofía permanece casi desconocido. Se trata de su Gnoseología o Filosofía de la Ciencia, que recibe el nombre de Teoría del Cierre Categorial.

Esta parte del sistema del materialismo filosófico vio la luz en forma de cinco primeros volúmenes entre los años 1992 y 1993, tras varias décadas de preámbulos en diversos lugares. Frente a las habituales filosofías de la ciencia de corte anglosajón, que postulan a las como descripciones de hechos observables o entramados teóricos que pelean entre sí como las especies de Darwin por explicar esos hechos (o incluso, como sucede en el materialismo sistémico de Mario Bunge, las teorías científicas son un reflejo de los hechos del mundo), Bueno definió a las ciencias en su teoría del cierre categorial como transformaciones efectivas de nuestro mundo, cristalizando estas a través de operaciones que realizan sujetos humanos a través de términos que remiten a otros términos de su misma especie. Este cierre operatorio es lo que Bueno denomina como cierre categorial, la formación de nuevas categorías. Así, la primera categoría científica surgida históricamente fue la Geometría, para después ver la luz la Mecánica, la Química, la Biología, etc. Afirmaciones como «La materia ni se crea ni se destruye, solamente se transforma» (Lavoisier) o «Toda célula proviene de células» (Virchow) constituyen principios de cierre de las categorías química y biológica, respectivamente.

El año 1993 vio la luz el número 5 de los 15 volúmenes que Bueno había proyectado. En ellos, se plantea un proemio y siete diferentes enfoques sobre el estudio de la ciencia, desde la ciencia como mero «saber hacer» o prudencia hasta las ciencias humanas y las ciencias naturales, para después clasificar las distintas filosofías de la ciencia según cuatro familias básicas, resultado de componer la relación entre los hechos y las teorías. De resultas que estos cinco primeros volúmenes se dividen en dos partes: la Parte I es proemial, y la Parte II sistematiza las diferentes teorías de la ciencia que se suponen ya dadas a escala gnoseológica.

Sin embargo, estaba previsto que otras tres partes, de la III a la V pretendía abordar cuestiones mucho más ambiciosas, desde las diferentes formas en que tiene lugar el cierre categorial o clasificación de las ciencias, la dialéctica entre las distintas ciencias y la propia concepción que de la ciencia tiene el materialismo filosófico. Este primer punto estaba previsto abordarlo desde el Volumen 6 que Bueno desarrolló hasta el 15 que finalizaría el proyecto de la Teoría del Cierre Categorial. Especialmente durante los años 2000 hasta el año 2006 aproximadamente, con vistas a la publicación de un sexto volumen que por diversas circunstancias no llegó a ver la luz (Bueno, G., 1992, p. 4).

No obstante, muchos de los conceptos de la Gnoseología materialista fueron incluidos en otros trabajos y libros que se fueron publicando durante esos años. Uno de ellos es el de la involucración o intersección de las diversas categorías científicas, decisivo para poder seguir desarrollando el sistema del materialismo filosófico.

Las diversas categorías científicas, constituidas como tales a lo largo de la Historia, tanto las más añejas, como la Geometría o la Astronomía, como las ciencias más recientes (Biología, Química, etc.), no se consideran desde esta perspectiva como esferas de la realidad aisladas entre sí, en el sentido del megarismo, como modulación del monismo metafísico, que afirma que «nada está conectado con nada», sino que tienen algún tipo de vínculo entre sí, ya sea compartiendo términos que serían comunes o descomponiéndolos a diversas escalas. Todo ello resulta clave para determinar cuáles son los principios de cada categoría científica y cómo surgen las nuevas categorías, que compartirán términos o descompondrán los términos considerados simples en otros más complejos. Como señala el propio Gustavo Bueno en el Tomo 5 de su Teoría del Cierre Categorial, la Química clásica fue descomponiendo sus elementos básicos a medida que surgía la teoría atómica o la Genética, y se iban incluyendo dentro de la Biología, la Física, etc.

Asimismo, en varios lugares Bueno aclara que lo que denomina como «cierre categorial» como constitución de una categoría científica diferenciada de otras, no implica aislamiento o clausura de una categoría respecto a otras. Siguiendo con el mismo ejemplo, que la Química clásica, lejos de tener que permanecer aislada o clausurada en un campo y escala definidos por la tabla periódica, haya entrada en comunicación con la teoría del calor, con la teoría de la electricidad, e incluso con la teoría atómica, no significa que su cierre categorial se haya roto o se haya desvanecido. Por el contrario, ese cierre permanece en la misma medida en la que permanecen los eslabones de la cadena, los elementos químicos (como la Genética permanecerá en la misma medida en que permanezcan los «eslabones» genotípicos) (Bueno, G., 1993, p. 135).

De esta idea originaria que apareció en 1993, Bueno fue desarrollando diversas cuestiones; así, cuando se refiere a la formación de disciplinas de nuevo cuño (no necesariamente científicas), señala varias vías de constitución de las mismas a partir de disciplinas o categorías ya dadas. Dos son las vías principales: la que denomina como «desprendimiento» de alguna categoría dada de algún componente suyo, o el de «incorporación» en una categoría de contenidos propios de otras categorías, que tomado en un sentido amplio incluye el de «involucración entre categorías» pero no se reduce a él: así, existe involucración entre Aritmética y Geometría en la famosa «serie de Leibniz» utilizada por el filósofo y matemático para calcular el valor del número π (Rodríguez Pardo, J.M., 2019, p. 30).

Asimismo, dentro de la Biología existe una poderosa involucración bioquímica, cuyo máximo ejemplo lo podemos comprobar en este año 2020 con la pandemia del COVID 19 que estamos sufriendo. La categoría biológica es el resultado de la intersección o involucración de dos campos a distintos niveles de integración, el de la Biología y el de la Química. La involucración bioquímica, especialmente a la escala del ADN, es fundamental para entender el mecanismo evolutivo. Si bien es cierto que la finalidad orgánica siempre se refiere a algo externo al organismo, lo que Bueno determinó como finalidad alotética (Bueno, G., 2000, pp. 161-3), no puede descartarse la importancia de la química de los ácidos nucleicos a la hora de configurar, a través del genotipo, el genoma, el fenotipo individual. Precisamente, la actual pandemia del coronavirus nos ha devuelto a la actualidad la importancia que los virus han tenido en la evolución biológica. Estas «cadenas sueltas» de ADN y que en virtud de su configuración intervienen teleológicamente en las células de los organismos vivientes, bajo la forma de «huéspedes». Pese a todo el alarmismo que se ha desatado los últimos meses (que no vamos a comentar aquí, pues excede el tratamiento de este artículo), la tendencia normal de los virus no es la de aniquilar a los organismos que los hospedan, sino usarlos de forma simbiótica para desarrollar su único fin: replicarse a sí mismos. Por lo tanto, a medida que los virus van mutando, van debilitándose para así disminuir su tasa de letalidad y garantizar así su replicación, tanto en el caso de virus patógenos como no patógenos (Rodríguez Pardo, J.M., 2020, p. 20).

Como puede comprobarse a lo largo de la Historia, la pluralidad de las ciencias es esencial a la existencia de las mismas, por encima de las pretensiones de diversos tipos de fundamentalismos científicos que pretenden reducir todas las categorías a una sola de referencia. Es esa misma pluralidad la que permite establecer el campo propio de cada ciencia y sus límites, según un criterio inmanente a las propias ciencias, teniendo en cuenta que cualquier campo es en gran medida común a ciencias positivas distintas. Esto implica que cada ciencia no agota íntegramente su campo categorial. Y si las ciencias categoriales no agotan los campos o dominios que cultivan, esto significa que, sin perjuicio de las categorías, quedan muchos contenidos comunes a diferentes dominios, campos o categorías, que facilitan el fenómeno de la involucración. Los propios campos categoriales no se pueden concebir como conjuntos de términos pertenecientes a una misma clase homogénea de términos; antes bien, los términos de un campo categorial habrán de entenderse como enclasados en clases diferentes, lo que nos lleva a ver los campos categoriales no como esferas homogéneas o lisas, sino como agregados heterogéneos.

Hay que aclarar asimismo que lo que denominamos como «campo gnoseológico» (científico o no) es principalmente el territorio en el que tienen lugar las operaciones con conjuntos de términos dados, que mantienen relaciones unos con otros, y que dan lugar a transformaciones de unos términos en otros términos pertenecientes a ese territorio. Transformaciones previamente preparadas por las técnicas, de cualesquiera tipos que sean (por ejemplo, la Agrimensura como precedente de la Geometría). Y, por extensión, lo que se dice de las ciencias habrá que decirlo de otras disciplinas que mantengan alguna semejanza o parentesco con las ciencias positivas (tales como la Geometría, la Termodinámica o la Genética), o incluso con aquellas que se autoconciben así en determinadas épocas pero no lo son en absoluto, incluyendo a algunas disciplinas filosóficas (Bueno, G., 2005, p. 41).

Un campo gnoseológico estará siempre inmerso en un espacio gnoseológico, porque ninguna ciencia puede considerarse capaz de agotar su campo, siempre «superficial» (aunque sea el «campo unificado» que buscan los físicos); es decir, porque su campo gnoseológico está limitado por los campos de otras ciencias o de otras disciplinas que no son científicas.

Precisamente, es en el interior de los campos gnoseológicos donde se produce el plural y diverso fenómeno de la involucración entre categorías científicas, un aspecto que Gustavo Bueno dejó sin completar dentro de su Teoría del Cierre Categorial y cuya terminación constituye un gran desafío.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

Bueno, G. (1992). Teoría del Cierre Categorial, Tomo 1. Oviedo: Pentalfa.

Bueno, G. (1993). Teoría del Cierre Categorial, Tomo 5. Oviedo: Pentalfa.

Bueno, G. (2000). Televisión: Apariencia y Verdad. Barcelona: Gedisa.

Bueno, G. (2005). El mito de la felicidad. Barcelona: Ediciones B.

Rodríguez Pardo, J. M. (2019). La involucración de las categorías científicas. Revista Metábasis, Nº 2, pp. 5-51.

Rodríguez Pardo, J. M. (2019). El problema de la finalidad en los organismos vivientes. Segunda parte. Revista Metábasis, Nº 7, pp. 5-46.

Rodríguez Pardo, J. M. (23 de Octubre de 2020). La teoría del cierre categorial después de Gustavo Bueno. Teoría en pocos minutos.

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Mociones, política y coronavirus

Los últimos movimientos de la escena política nos garantizan la pervivencia de Pedro Sánchez por una buena temporada, aunque no necesariamente bajo la forma de gobierno de coalición

El 6 de Octubre quedó convenientemente registrada la inminente moción de censura, que el partido político Vox ha presentado contra el gobierno de coalición que preside el socialista sin carnet Pedro Sánchez. A falta del dictamen de la Mesa del Congreso de los Diputados, ya todo el mundo hace tiempo que sabe cuál será el resultado de semejante moción: el fracaso más rotundo y absoluto, pues la política parlamentaria, pese a todos los engolados y redactados discursos que sus señorías tienen a bien ofrecer, depende única y exclusivamente de la mera aritmética. Y es que 52 sobre 176 diputados distan mucho de ser la mayoría absoluta necesaria para desbancar al actual gobierno de Pedro Sánchez, «el peor gobierno de los últimos setenta años» según afirma el líder de Vox, Santiago Abascal.

Se confirma así que la formación verde no es más que la némesis del partido que inauguró la «nueva política», Podemos, cuya entrada fulgurante en parlamentos autonómicos y en el Congreso de los Diputados (12 diputados en el parlamento andaluz en 2018, 24 diputados en las elecciones de Abril de 2019, 52 en la repetición de noviembre…), tras un lustro de fracasos, ha permitido asimismo al PSOE volver a exhibir el famoso «rodillo», ahora incluso más amplificado: del «¡que viene la derecha!» que González y Guerra exhibieron en la década de 1980, se ha pasado al «¡que viene la extrema derecha!». Está claro que si la moción de censura sirve, como muchos dicen, para mejorar las expectativas electorales de Vox, mermadas tras una oposición con algunas luces y muchas sombras durante la crisis pandémica del coronavirus (esa constante y abusiva demagogia de señalar que «los comunistas pretenden empobrecernos y llevarnos al chavismo», en alusión a Podemos), todo ello redundará en el beneficio final de Pedro Sánchez, puesto que la división del voto tradicionalmente destinado al PP (una vez liquidado en la práctica Ciudadanos) le garantiza al PSOE una mayoría lejos de la absoluta, pero suficiente para que la «geometría variable» de partidos regionalistas y nacionalistas le permita mantenerse, incluso sin el apoyo del actual gobierno de coalición.

Vemos que la trayectoria de Podemos-Vox tiene muchos puntos en común (al fin y al cabo, como dijo el clásico, contraria sunt circa eadem), puesto que incluso ambos se conformaron a partir de los mismos patrones: al igual que en Octubre de 2014 Podemos se constituyó en el escenario de la Plaza de Toros de Vistalegre como fuerza política pujante, Vox eligió idéntico escenario para un mitin en Octubre de 2018, donde la fuerza política liderada por el ex político del PP, Santiago Abascal, exhibió músculo aunque no conformó una estructura de partido, con sus estatutos y programa definidos (lo cual es ciertamente un lastre más pesado de lo que parece). Asimismo, también Podemos planteó en la segunda legislatura de Rajoy una moción de censura tan inútil como la actual.

Constante es la ecolalia en espejo que manifiestan ambos partidos: si Podemos apoya la inexistencia de fronteras (especialmente las españolas, «cárcel de pueblos», «país de países»), Vox abandera un discurso soberanista que lo ecualiza con la «derecha negra» europea, tanto frente a la inmigración como frente a la amenaza nacionalista; si los podemitas están obsesionados con los derechos animales y el ecologismo, Vox logró pescar numerosos votos en Andalucía apelando a los ganaderos y empresarios taurinos (el famoso torero Morante de la Puebla ha aparecido en un vídeo promocional junto a Abascal); frente al «negacionismo» de la Historia de España, Vox ha enarbolado un discurso esencialista sobre nuestra nación, donde pareciera que vivimos en la época de los Reyes Católicos, los Tercios de Flandes o Don Pelayo…

Mientras tanto, y como la adquisición de una vacuna fiable contra el COVID-19 parece ir, como suele suceder con los virus, para muy largo, y en España hace ya tiempo que vivimos del «que inventen ellos», resulta más sencillo y efectivo políticamente tapar la boca a los españoles e imponer todo tipo de restricciones, a cada cual más absurdas y contradictorias entre sí, que luchar contra la pandemia del coronavirus con medidas que descarguen el peso principal en lo sanitario. Gobernar por decreto ley, vivir en un estado de alarma permanente, se ha vuelto una costumbre muy fructífera para Pedro Sánchez, que amenaza con escribir una segunda edición de su Manual de resistencia.

Rodríguez Pardo, J.M. (14 de Octubre de 2020). Mociones, política y coronavirus. El Confidencial Digital.

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En el Número 7… Duguin y el relativismo cultural

Hay muchas culturas realmente existentes y todas valen lo mismo. No hay una mejor que las otras. Si se sostuviera que una vale más que las demás o que tienen diversos grados de verdad estaríamos hablando al modo de ver de Duguin de racismo, seríamos racistas por abandonar el relativismo cultural que sostiene Duguin en su cuarta teoría política. Eso viene de la multiplicidad fenomenológica de los Dasein, porque el Dasein se expresa a través del Volk, es völkisch, popular. La dialéctica de Estados responde a la dialéctica de culturas distintas. Cada Estado debería abarcar pues el territorio por el que está asentada una cultura. Alejandro Duguin pues, aspira a un mundo multipolar y multicultural. Se abandona y rechaza pues la hegemonía de los EE.UU. y del liberalismo imperante actualmente, así como el globalismo o globalización.

Giménez Pérez, F. (2020). La cuarta teoría política. «Reseña» a Dugin, A. (2013). La cuarta teoría política. Barcelona: Ediciones Nueva República, 253 páginas. Revista Metábasis, Nº 7, 122.

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En el Número 7… los virus como ejemplo de involucración bioquímica

De hecho, tal es el grado de involucración existente entre Química y Biología, que en la década de 1980, aprovechando el tirón del «descubrimiento» de la doble hélice del ADN, comenzó a experimentarse con la introducción de genes foráneos en bacterias. Así, se proponía «la utilización de bacterias modificadas por ingeniería genética para limpiar vertidos de petróleo o para proteger los cultivos de la acción de depredadores y patologías. Estas iniciativas en pro de una suerte de biotecnología ambiental recibieron fuertes críticas». Existiendo aún un gran desconocimiento sobre esta disciplina, «el temor era que los microorganismos alterados pudiesen desmandarse o que sus geneses pasaran a otros organismos, un fenómeno conocido como transferencia “horizontal” de genes (para distinguirlo de la transferencia “vertical” que es la que tiene lugar entre padres e hijos)». Sin embargo, pronto se desecharon esas teorías, consideradas alarmistas, pues «otras investigaciones más generales sobre la transferencia de genes entre bacterias en su medio natural, indican que es improbable que las bacterias sometidas a manipulación genética proliferen sin control. Este tipo de bacterias suelen ser frágiles y mueren con relativa rapidez».

Rodríguez Pardo, J. M. (2020), El problema de la finalidad en los organismos vivientes. Segunda Parte. Revista Metábasis, Nº 7, 21.

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En el Número 7… el COVID-19 y la política

Ciertos intelectuales han salido en su defensa argumentando que la OMS no está al servicio de ningún Estado-Nación concreto. Una afirmación semejante, en un mundo político como el de nuestro presente en marcha, raya en la ingenuidad y cae en otro error muy grave que es pensar que pueden existir organizaciones, por más internacionales que se proclamen, al margen de los estados.
No existe organización al margen o exentas al Estado-Nación, llámese ONU, Comité Penal Internacional, OMC y un largo etcétera, todas responden a una ideología concreta que se ejecuta por medio y a través de los estados. A menos que se crea, como dije anteriormente, que la historia se desarrolla de acuerdo a una armonía pre-establecida al margen de la dialéctica de Estados o Imperios.
Que los médicos o los científicos que pertenecen a dichas organizaciones, como es el caso de la OMS, realicen su trabajo específico al margen de la política, no significa que el órgano de dirección no responda a directrices interesadas de diversas potencias políticas.
La misma designación de Tedros Ghebreyesus al frente de la OMS, es un nombramiento esencialmente político en la que se implicó personalmente el entonces presidente chino, Hu Jintao. Con el visto bueno de China y con una base de 55 votos pertenecientes a la Unión Africana, China logró colocar por segunda vez a uno de los suyos al frente una agencia internacional.

Veisaga, R. (2020), Cronología del COVID-19. Revista Metábasis, Nº 7, 49.

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El Dr. Lucas Villalobos entrevista a nuestro Director y Editor

El Dr. Lucas Villalobos entrevista a nuestro Director y Editor José Manuel Rodríguez Pardo en su canal de Youtube, Lucas the Brave.

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