Imperios inconscientes, historiadoras ignorantes

Elvira Roca Barea, Imperiofobia y leyenda negraSi Roma no hizo más que responder defensivamente a retos que se le fueron presentando a lo largo de su historia, esto es, fue peleando y conquistando básicamente para defenderse, entonces es inocente. No tiene la culpa de haber construido tan tremendo imperio. Ante esto se podría responder que otros pueblos, seguramente todos, afrontan retos y se ven obligados a defenderse, pero casi ninguno levanta un imperio como consecuencia de ello. España pudo descubrir América y no hacer allí un imperio enorme. De hecho es posible que antes llegaran los noruegos, cosa que ellos, de manera tan insistente como ineficaz, quieren dar a conocer. Es muy posible que llegaran, pero eso no significó nada para nadie. El argumento de la construcción casual o premeditada del imperio es muy viejo, y tendrá luego usos diversos. Como dijimos, lo habían usado ya los sofisticados alejandrinos, pero no para juzgar moralmente a Roma sino para rebajar sus méritos.
A este planteamiento lo llamaremos argumento del Imperio Inconsciente. Veremos que será utilizado con profusión a lo largo de la historia de Roma, de España, de Estados Unidos y de Rusia, y que ha servido para cimentar diversas conclusiones. Por un lado se pretende con él disminuir la grandeza, la eminencia que un pueblo determinado puede alcanzar por el hecho de haber levantado un imperio. Este es el caso de los intelectuales alejandrinos con respecto a Roma y de los humanistas italianos con respecto a España. Por otro, llegada la hora del juicio moral, el mismo argumento ha servido para absolver o culpar a Roma del crimen de haber construido un imperio. Y no solo a Roma. Las semejanzas entre los imperios son muy evidentes, sobre todo entre quienes asumen la imperiofobia como punto de vista moral.
El complejo del Imperio Inconsciente es un fantasma que aparece una y otra vez. En ocasiones forma parte de la propaganda antiimperial y en otras del sistema de autojustificaciones con que los pueblos imperiales pretenden aliviar el malestar que produce ser más poderoso que otros, especialmente desde el advenimiento del cristianismo. Hay además una tercera posibilidad no incompatible con las dos anteriores, pero mucho más subterránea. El Imperio Inconsciente alude al misterio de los misterios que este libro bordea y plantea en bastantes ocasiones: ¿por qué existen los imperios? Son tan evidentes y misteriosos como las borrascas. Los vemos surgir y evolucionar, vivimos en ellos, con ellos y contra ellos, pero en última instancia no sabemos cómo se producen y por qué. El problema histórico llamado imperio desborda ampliamente los límites de este ensayo. Es lamentable que pocos estudiosos hayan tenido el coraje intelectual de afrontar este problema y de hacerlo con un mínimo de humildad. Y las dos cualidades son necesarias (coraje intelectual y humildad), porque de otro modo no se pueden abordar procesos históricos complejísimos, de envergadura planetaria o casi planetaria, que a la postre nos van a derrotar o que solo se dejarán iluminar un poco, de manera insuficiente y parcial. El Imperio Inconsciente remite en última instancia a las fuerzas ciegas e involuntarias de la naturaleza. Ciegas para nosotros, naturalmente. En realidad nosotros somos los ciegos.

Roca Barea, María Elvira (2016), Imperiofobia y leyenda negra: Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Madrid: Siruela, 53-4.

 

36 días para el 1 de Septiembre, para saber más en

Revista Metábasis

 

revistametabasis.com

ISSN 2605-3489

 

 

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