Gustavo Bueno y el poder judicial

Valbuena de la Fuente, F. (27 de diciembre de 2020). Lo que les puede ocurrir a los magistrados por desconocer la Filosofía de Gustavo Bueno. La Nueva España, 22-3.

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2021 será el año de Revista Metábasis y de Gustavo Bueno. ¡No te lo pierdas!

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En el Número 8… pioneros españoles en el futuro EEUU

Dispuesto a llevar a cabo la hispanización de aquellos territorios. Oñate se estableció
en un pueblo de los indios tiwa, que se llamaba Caypa y que él bautizó como San Juan
de los Caballeros. De esta la primera población en Nuevo Méjico se había establecido
nueve años que los angloamericanos fundaran Jamestown y veinte años antes que
Plymouth. La nueva ciudad española a vivir su vida colonial con una semana de fiestas,
donde se celebraban corridas de toros, juegos de cañas y sortijas y hasta una comedia
teatral de moros y cristianos, precursora de las mismas representaciones que aún hoy en
día se celebran en Nuevo Méjico.

Junquera de Flys, M. (1976). Pioneros españoles en el lejano oeste. Madrid: Doncel, 53.


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En el número 8… Juan Donoso Cortés

La escuela liberal tiene por oficio proclamar las existencias que
anula, y anular las existencias que proclama. Ninguno de sus principios
deja de ir acompañado del contraprincipio que le destruye. Así, por
ejemplo, proclama la monarquía, y luego la responsabilidad ministerial, y,
por consiguiente, la omnipotencia del ministro responsable, contradictoria
con la monarquía. (…) Proclama la soberana intervención en los asuntos del
Estado de las asambleas políticas, y luego el derecho de los colegios
electorales para fallar en última instancia, el cual es contradictorio de la
intervención soberana de las asambleas políticas. (…) Proclama el derecho
de insurrección de las muchedumbres, lo cual es proclamar su soberana
omnipotencia, y luego da la ley del censo electoral, lo cual es condenar al
ostracismo a las muchedumbres soberanas. Y con todos esos principios y
contraprincipios, se propone una sola cosa: alcanzar a fuerza de artificio y
de industria un equilibrio que nunca alcanza porque es contradictorio de la
naturaleza de la sociedad y de la naturaleza del hombre. Sólo para una
fuerza no ha buscado la escuela liberal su correspondiente equilibrio: la
fuerza corruptora.

Cortés, D. (1851). Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo.

Madrid: Imprenta de la Publicidad, 209-10.

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En el Número 8…. la ciencia como construcción

Paul Feyerabend […] lamenta explícitamente las formas en que los sociólogos de la
ciencia quieren desmitificar la ciencia. Así, Feyerabend fue antiautoritario, pero no
mediante desenmascaramiento a lo Mannheim. […] Si hay contingencia es al nivel
de las metodologías que son preferidas en una época o en otra. Éstas no están
predeterminadas, pero una vez que los métodos están en su lugar, la ciencia
continúa hacia sus lugares de destino […]. Desde el mismo momento en que la
construcción social se convirtió en una ortodoxia de esa rama de los estudios
académicos llamada «teoría» (no teoría de algo, sino teoría a secas), se habría
burlado de ella.

Hacking, I. (2001). ¿La construcción social de qué? Barcelona: Paidós, 165-6.

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En el Número 8…. Filosofía de la música y Estética

Por consiguiente, podemos afirmar que a partir del siglo XIX y XX—debido sobre todo a la filosofía idealista alemana así como a la cultura anglosajona— se intenta devolver a la música a un estadio cerrado desde la adjetivación de la sustancia musical, es decir, se intenta ver un mensaje lingüístico en la música que ha de ser transmitido al público; un mensaje que se reduce a ideas, a danzas y a sentimientos (no olvidemos que en el siglo XIX se expanden la teoría del sentimiento de Tetens y la estética de Baumgarten) dando lugar a la concepción del arte como un medio de trascendencia idealista cuyo ego trascendental devuelve, de alguna manera, la sustancia musical al meroema de la propia idea siendo que la sustancia creció históricamente a través de la lógica noetológica llevando las totalidades distributivas de la prosa de la vida a ámbitos de posibilidad atributiva a través de dicha noetología.

Chuliá, V. (2018). Manual de Filosofía de la Música. Oviedo: Pentalfa, 265-6.

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En el Número 8…. El imperio como fundamento de España

¿Cómo identificar, en términos políticos, esa unidad interna que
durante los siglos VIII al XV ha ido formando la «concavidad de la esfera
peninsular»? Desde luego, no es la unidad de una nación política, como
hemos dicho. Tampoco es un «conglomerado de naciones», que no existían como tales. Ni es un conglomerado de Reinos. El término «conglomerado» es un término confuso que designa antes el problema implícito en la definición de la unidad que la solución a este problema. Estamos ante una koinonia política, ante una sociedad cuyos diferentes reinos se codeterminaban por una «sinergia histórica» en torno a un eje imperialista.

Bueno, G. (1999). España frente a Europa. Barcelona: Alba, 164.

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En el Número 8… la filosofía como totalización trascendental

El análisis reductivo, propio de las ciencias particulares, es un proceso en virtud del cual los problemas científicos se resuelven en preguntas por las partes (causas, elementos) dentro de una categoría o marco presupuesto. Buscamos “reducir” los materiales a sus elementos, dentro
de una categoría, para después poder reconstituirlos, dentro de esa misma categoría, que se supone ya dada a la conciencia. Ejemplo: «¿Cuánto tardará un caracol, que camina durante doce horas diarias, a razón de 2 cm. por hora, y retrocede por la noche 1 cm, en salir de un pozo de 8 m?» Aquí el análisis consiste en descomponer el todo —trayectoria del caracol— en sus partes —trayectorias avanzadas y perdidas por hora— y totalizarlas, dentro de esa categoría. Pero ¿y cuando la categoría
misma es la que se pone en tela de juicio, al enfrentarla con otras categorías? Ejemplo: «¿Cuánto tardará Aquiles en alcanzar a la tortuga, que le lleva un metro de ventaja, caminando Aquiles a una velocidad doble que la de la tortuga?” Sin duda, puede reducirse la aporía de Zenón a los términos de un problema de cálculo, […] pero esta reducción elimina lo característico de la aporía del filósofo griego, que pone en tela de juicio la categoría. La solución matemática supone precisamente dada D, pero Zenón nos obliga a preguntar: ¿cómo puede darse, si el espacio consta de partes infinitas en número? En suma, un problema filosófico aparece en el momento en que, en el análisis de un objeto, encontramos no sólo los elementos que lo componen dentro de una categoría, sino elementos que lo destruyen; es decir, elementos que destruyen la propia conciencia racional. Esta se declara insolidaria con semejantes situaciones, pese a que están dadas a la conciencia y, por tanto, la constituyen. Por esto, la forma más general del análisis filosófico —y, por tanto, del “asombro” filosófico— podría ser ésta: eliminar mentalmente un objeto o conexión que, sin embargo, parece vinculado a la conciencia. Contemplarlo como sosteniéndose en un vacío, como pudiendo ser de otro
modo, según otras combinaciones. Esta sería la forma del problema filosófico, a la cual, en términos psicológicos, habría llamado Descartes la “duda metódica”. El verdadero “asombro” filosófico estará estimulado, según esto, no ante cualquier objeto o relación, sino ante las contradicciones, las aporías, las paradojas.

Bueno, G. (1970). El papel de la filosofía en el conjunto del saber. Barcelona, Ciencia Nueva, 144-5.

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En el Número 8… el signo

En cambio, a propósito de la relación que tiene su origen en una acción pretérita que dejó un término existente en acto, hay que juzgar de manera distinta. Efectivamente, esa relación es real y predicamental, y dura mientras el efecto y la causa existen en acto, como sostiene la opinión común. […] esa acción es la razón fundamentadora de tal relación, o, la condición requerida para que
resulte esa relación. Pero no es tal que la relación dependa de ella como en su producción y en
su ser, y por ello no tiene nada de extraño que, una vez pasada la acción (la conexión, diríamos
nosotros), permanezca la relación.

Suárez, F. (1964). Disputaciones metafísicas, Volumen 6, XLVII, 12, 1-4.

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