Cuatro años después: ¿Quién fue Gustavo Bueno?

Gustavo Bueno ZP Alicia

Hoy hace cuatro años que falleció el filósofo español Gustavo Bueno.

Juan Luis Galiacho, director de El Cierre Digital, me pide que dé a conocer, en forma breve, quién fue y qué hizo en su vida. Él tuvo ocasión de conocerle y tratarle, hace años, en un curso en Santo Domingo de la Calzada. Acepto y estoy convencido de que Bueno estaría muy interesado en averiguar el crecimiento tan espectacular de este diario y que está llamando la atención de quienes saben algo sobre el mundo de lo digital.

Bueno vivió 92 años y su vida es fácil de resumir: Después de demostrar sus méritos como Catedrático de Instituto y ejercer en Salamanca (1949-1960), fue Catedrático de Universidad en la Universidad de Oviedo (1960-1998).

Tres líneas que podríamos aplicar a muchos funcionarios en España.

Entonces, ¿cómo es que Bueno fue tan conocido? Intervino en muchos programas de televisión y fue el conferenciante más solicitado en España, porque como me dijo el organizador de un Congreso: «Bueno llena los salones».

Todos hemos conocido a alguna persona que sale mucho en televisión; al mes y medio de abandonar ese medio, pocas personas la recuerdan. Y lo mismo podemos decir de los conferenciantes que pasan de moda.

Gustavo Bueno dejó de aparecer en público diez años antes de fallecer. Se dedicó a cuidar de su mujer, Carmen, que estaba enferma. Y sin embargo, él seguía desarrollando una gran actividad en la Fundación que lleva su nombre, dedicándose a seguir irradiando en escritos y en vídeos de Youtube su sistema filosófico e interpretando los problemas de España, de Europa y del mundo.

Para Bueno, el siglo XX ha estado sometido a dos mitos que han causado millones y millones de muertos: El Mito de la Hermandad de la Clase Obrera, cuya manifestación política fue el Comunismo; El Mito de la Raza Aria, cuya manifestación política fue el nacional-socialismo o nazismo. Pero el filósofo español se dio cuenta de que, en el último cuarto de siglo XX estaba surgiendo con fuerza un tercer Mito, el de la Cultura. Su manifestación política es el mundo de los nacionalismos, indigenismos, etc. Dedicó a este asunto un libro: El mito de la Cultura (1996). Primero, la Guerra de Yugoslavia; después, el genocidio de Ruanda-Burundi son muestras de sus sangrientas consecuencias-

He dicho ya que Bueno fue filósofo. Cualquiera le clasificaría como si fuera «de Letras». Aunque la pregunta obligada es: ¿quién, que sea de Letras, ha dominado las disciplinas de su tiempo? Él, sí: Matemáticas, Física, Química, Biología, Medicina… y Filosofía, Historia, Literatura, Derecho, Ciencia Política…

Entonces, ¿por qué, en lugar de dedicarse a ser un buen profesor, incluso un profesor fuera de serie, admirado por miles y miles de estudiantes, Bueno dedicó innumerables horas a dominar el saber de su tiempo? Porque se había propuesto crear su propio sistema: El materialismo filosófico. Con un pequeño detalle: Si alguien quiere echar el sedal aguas arriba, comprobará que en toda la Historia de la Filosofía española, no hay autor alguno que haya ofrecido un sistema tan completo como el suyo.

¿Cuándo acabó Gustavo Bueno de crear su sistema? En 1976. No dispongo espacio para explicar esa afirmación tan rotunda. También en 1976, Bueno, en la Universidad de Verano Menéndez Pelayo, en Santander, Bueno se expresaba así: «No pretendemos quitar a nadie la ilusión, si la tiene, de llamar científica a su tarea, ni de borrar títulos pomposos tales como “Facultad de Ciencias humanas”, “Ciencias de la Información” o “Ciencias Morales o Políticas”. Pero sí queremos poder precisar en cada caso, qué puede querer decir el que utiliza la palabra “Ciencia”.

Desde su sistema, empezó a ver las grandes insuficiencias de la Universidad española. Esperó unos años para ver si cambiaban las cosas. Se fijó en las Facultades de Ciencias Políticas y escribió el «Primer ensayo sobre las categorías de la  ciencia política». ¡Vaya con el ensayo! Nada menos que 460 páginas. Demostró que llevaba y lleva mucha ventaja a los profesores de esas facultades. Años después, facilitó, en un lenguaje accesible, qué son las izquierdas y las derechas en dos libros: El mito de la izquierda y El mito de la derecha.

Después de dejar a la Ciencia Política en su sitio, Bueno se ocupó de la Historia.

En 1997, la Real Academia de la Historia editó un libro titulado España. Reflexiones sobre el ser de España. Un título grandilocuente para los pobres resultados que aparecen en esa obra. El historiador Carlos Seco Serrano escribió un capítulo en el que planteaba la siguiente pregunta: “España, ¿estado plurinacional o nación de naciones?

En las 15 páginas del capítulo, Seco Serrano se propone explicar su concepción sobre España. Es un artículo erudito, en el que el autor muestra sus grandes conocimientos de hechos, que él pone al servicio de su concepción de España. Sin embargo, Seco muestra que la filosofía no es su fuerte. Y como decía D. José Ortega y Gasset: «Estamos demasiado obligados a convencer y a concretar. Así que se hace literatura como Valle o Rubén Darío, se hace precisión como Ramón y Cajal, o se calla uno».

Un año después, Bueno pronunció su célebre conferencia España, que ahora es posible ver en Youtube. Y en 1999, publicó España frente a Europa. En este libro sabe sistematizar filosóficamente las diversas maneras en que los españoles y los estudiosos entienden España. Es algo que los historiadores no habían hecho anteriormente ni han vuelto a hacer. Bueno reduce educadamente al absurdo que España sea una «nación de naciones», como sostenía Seco y que ha hecho suya una persona tan ignorante como Pedro Sánchez.

Carlos Seco fue un buen profesor. ¿Cómo se metió a filósofo sin serlo? Fui testigo de cómo, siendo un persona muy vanidosa, le molestó la crítica de Bueno, pero su capítulo erudito es una reunión de hechos con una teoría muy pobre y simple. Y no sigo hablando: Ha muerto víctima de esta desgraciada pandemia a los 97 años. Descanse en paz.

Bueno publicó España no es un mito en 2005.

La Academia de la Historia ha demostrado que es una organización que no ha estado presente cuando ha habido que pronunciarse sobre asuntos muy importantes. Sólo los historiadores, a título individual, se han manifestado sobre Hernán Cortés en 2019 o sobre las campañas iconoclastas contra Cristóbal Colón y Fray Junípero Serra.

Bueno sí se hubiera pronunciado sobre estos asuntos. Lo demostró cuando demolió filosóficamente al zapaterismo y lo que representaba, en dos libros: Zapatero y el pensamiento Alicia: Un presidente en el país de las maravillas (2006) y El fundamentalismo democrático. La democracia española a examen (2010).

¿Qué será de la Fundación Gustavo Bueno? Hace años escribí un artículo sobre la falta de categoría de los adversarios y enemigos de Bueno. Los hechos me han dado la razón. Siguen dando muestras de una bajeza que hace reír por su simplismo y por ser malas personas a lo bruto.

En cuanto a los seguidores de Bueno, han surgido varios jóvenes de una fuerza filosófica extraordinaria, si se me permite hablar así.

La Fundación ya ha hecho muchas cosas, sobre todo en el campo digital y audiovisual. Sin embargo, su gran asignatura pendiente es publicar las Obras Completas de Gustavo Bueno. No hace falta una cantidad extraordinaria de dinero. Sólo, creer en este proyecto, que puede expandir la obra de Bueno hasta límites que no podemos imaginar.

Un riesgo a tener en cuenta es que la Fundación pueda caer en el «groupthink (pensamiento o mentalidad de grupo)», que tan bien estudió Irving Janis hace cincuenta años y que muchas empresas del mundo han tenido presente para no hundirse desde dentro.

Ahora, lo que compruebo es que Gustavo Bueno sigue irradiando. Sólo hace falta ser un receptor original, creativo y con energía. Y eso que solo he presentado parte de la Filosofía de Bueno. Sigue emitiendo respuestas para muchos de los problemas que encontramos en la vida.

Valbuena de la Fuente, F. (07 de agosto de 2020). Cuatro años después: ¿Quién fue Gustavo Bueno? El cierre digital.

 

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El materialismo filosófico tras el fallecimiento de Gustavo Bueno

El materialismo filosófico tras el fallecimiento de Gustavo Bueno.

Conferencia impartida en el canal de Youtube

Teoría en pocos minutos el 7 de Agosto de 2020,

a cuatro años del fallecimiento de Gustavo Bueno.

 

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Entrevista a Felipe Giménez y José Manuel Rodríguez Pardo

Revista Metábasis - Felipe Giménez - Rodríguez Pardo

Entrevista a Felipe Gimenez​ y José Manuel Rodríguez Pardo​

realizada por el periodista Andreu Varea, de Un café con Glaucón,

acerca de Revista Metábasis y sus actividades.

En Tarragona, el 30 de Junio de 2020.

 

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El choque de civilizaciones en las ondas…

Entrevista a nuestro Director y Editor José Manuel Rodríguez Pardo el 17 de Junio de

2020, en el programa de Radio La hora de Floki, sobre el libro de

Samuel Huntington, El choque de civilizaciones (1996).

Ver también:

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El Estado Islámico en las ondas…

Entrevista a nuestro Director y Editor José Manuel Rodríguez Pardo el 6 de Mayo de 2020, en el programa de Radio La hora de Floki, sobre el libro El Estado Islámico. Desde Mahoma hasta nuestros días (2016).

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Gustavo Bueno y el materialismo filósofico, cuatro años después. Artículo publicado en La Nueva España

jmrp
José Manuel Rodríguez Pardo. Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria. Director y Editor de Revista Metábasis.

Fue allá por el año 1873 cuando Carlos Marx, en el Epílogo de la segunda edición de El Capital, señaló a propósito de Hegel, a quien consideraba su maestro, que apenas unas décadas después de su fallecimiento había sido reducido a «perro muerto», de forma idéntica a como Moisés Mendelssohn trataba al hispanojudío Benito Espinosa en el siglo XVIII, al que consideraba totalmente caído en el olvido. Rastreando en la Historia de la Filosofía, es fácil detectar que son muchos los filósofos para los que su fallecimiento supone esa condición tan nefasta.

Por desgracia, esta condición incluye a Gustavo Bueno, de cuyo obituario se cumplirán cuatro años el próximo 7 de Agosto, y cuya figura, en lugar de disfrutar del prestigio del famoso «natalicio eterno» que señalaba Séneca, ha desaparecido en la práctica de nuestro día a día al igual que el sistema que él fundó, el materialismo filosófico. De nada sirven las apropiaciones interesadas que algunos supuestos seguidores suyos, conformistas hasta el punto de exhibirse como gentes «de izquierdas» (algo que hubiera denostado el propio Bueno) para poder ocupar alguna columna periodística o aparecer en televisiones de cuarta fila, están realizando. En el colmo del oportunismo, se ha llegado a vincular a Bueno, a partir de relaciones accidentales con alguno de sus dirigentes, con ciertos partidos políticos de nuevo cuño. Más allá de estos lamentables fenómenos, la realidad es que el nombre de Gustavo Bueno y su sistema, el materialismo filosófico, permanecen sepultados en el panteón familiar, por motivos que explicaremos a continuación.

La impresionante obra de Gustavo Bueno… que resulta imposible encontrar unida

Bueno es autor de alrededor de cuarenta obras impresas, de miles de artículos académicos y de infinidad de conferencias y lecciones. Todo un legado monumental que sin embargo no se publicó de forma ordenada, sino que por diversas circunstancias se desparramó de forma dispersa, y así permanece todavía hoy, siendo buena parte de ella inencontrable: pese a haber publicado numerosas obras en editoriales de prestigio, especialmente en el período que abarca desde 1996, año de publicación de El mito de la cultura en Editorial Prensa Ibérica, hasta el año 2010, fecha de publicación de El fundamentalismo democrático en la editorial Temas de Hoy, estas ediciones, por el propio proceso de oferta y demanda, pronto fueron descatalogadas y se convirtieron a día de hoy en pasto de especuladores, que ofrecen a precios desorbitados los escasos ejemplares disponibles para su venta.

La realidad es que el nombre del filósofo y su sistema, el materialismo filosófico, permanecen sepultados en el panteón familiar.

Sin duda la mayor ausencia que se detecta en la figura de Gustavo Bueno y del sistema que él fundó, el materialismo filosófico, reside en esa imposibilidad de disponer de su obra en cualquier biblioteca que se precie. Ya no solo clásicos como Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino o cualquier otro están al alcance del estudiante promedio o el ciudadano culto; incluso autores contemporáneos muy menores en calidad y en cantidad al propio Bueno disponen de su obra completa disponible para quien tenga el valor y el interés de leerla. El Padre Feijoo, que al igual que Gustavo Bueno sentó cátedra en la ciudad de Oviedo, tuvo la fortuna de disponer de un compañero suyo de la orden benedictina, Fray Martín Sarmiento, que se encargó de facilitar la publicación de su obra en volúmenes según la iba escribiendo, lo que permitió que el Teatro Crítico Universal (1726-1740) y las Cartas Eruditas (1742-1760) alcanzasen la increíble cifra para el siglo XVIII de 400.000 ejemplares de sus obras impresas. Sin embargo, en el caso de Gustavo Bueno, no existe, pese a todos los anuncios realizados, ningún proyecto ni a corto, medio ni largo plazo de la edición de sus Obras Completas; todo lo que podemos encontrar sobre él permanece desperdigado, parte por el ancho mundo virtual y parte por el laberíntico y usurario mundo de las librerías de viejo, sin orden ni concierto establecido.

Escasos, si no equivocados, cambios para difundir la gran obra de Bueno a grandes públicos

Si bien es cierto que el pasado año 2019 fue publicado por la Fundación que lleva el nombre del filosófo el «Volumen 1 de las Obras Completas de Gustavo Bueno», España frente a Europa, tal hecho no pasa, pese a todos los anuncios y etiquetas, de ser una reedición de una obra suya, por otro lado decisiva para entender las Ideas de Nación, Estado e Imperio, en especial en el contexto tan actual de la Nación Española, hoy tan en boca de todo el mundo como hace veinte años. Basta cotejar la edición actual con el texto de la primera edición de 1999 para comprobar que esta reedición apenas incluye como novedades algunas curiosidades archivísticas o de bibliófilos, como algunas notas manuscritas del propio Bueno (tal es el caso del concepto de Nación histórica que aparecería definido en España no es un mito, en el año 2005). No existe un plan para publicar las obras completas del mayor filósofo en lengua española, con permiso del Padre Feijoo, y comprobar en el sitio web de la Fundación que lleva su nombre que ni siquiera se ha recopilado una bibliografía completa y exhaustiva de la obra de Bueno, es suficiente prueba al respecto.

Como el lector de este artículo comprenderá, es más que patente que someter la obra de Bueno a meros criterios coyunturales sobre la actualidad de ciertas publicaciones suyas, es algo sumamente pobre. Ni criterio cronológico, ni sistemático, ni de ordenación propia de los bloques temáticos que corresponden a cualquier sistema filosófico que se precie. Bueno, que tan meticuloso fue con la «manía de clasificar», vería su obra, en caso de estar vivo, sometida a algo tan elástico como la demanda editorial…

Pobre difusión de la obra de Bueno se pretende realizar así, cuando en lugar de alentar la unificación de sus textos, clasificados como el rigor conceptual del materialismo filosófico así lo exige, se alienta aún más su dispersión. No podrá considerarse que la obra de Bueno haya sido convenientemente difundida mientras no esté accesible en su totalidad y magnitud, en cualquier gran biblioteca que se precie, no en una librería online o con breves fragmentos en forma audiovisual.

Continuando una sinfonía inacabada

Una de las cuestiones más discutidas estos últimos años sobre la obra de Bueno, es si existen materiales manuscritos u obras inéditas pendientes de salir a la luz. Quienes conocemos la forma de trabajar de Bueno, por haber sido, en cierto modo, «testigos presenciales» de su exposición en forma de seminarios, sabemos que acostumbraba a escribir numerosas notas y correcciones sobre las mismas, susceptibles de añadirse o suprimirse diversos fragmentos en el momento último de su redacción. Digamos que Bueno no redactaba obras acabadas, pensando en que en un plazo indeterminado vieran la luz.

Seguramente por ello, allá por el año 2014, cuando cumplió 90 años, Bueno señaló que tenía numerosas anotaciones sobre diversos temas, especialmente los relativos a la inconclusa Teoría del Cierre Categorial, pero que ni él mismo entendía la letra. Existen, sí es cierto, muchos materiales inéditos en diversos soportes (vídeos, apuntes) con los que reconstruir partes troncales del sistema (aunque no pensados más que como borradores puntuales, muchos de ellos ilegibles), como la Gnoseología materialista, su Filosofía de la Ciencia. Pero obviamente esa tarea desborda por completo a quien se mantiene preso en cuestiones meramente coyunturales o de actualidad.

Una nueva revista filosófica: Metábasis

Por lo tanto, se hacía necesario poner en marcha una iniciativa que recuperase y desarrollase buena parte del sistema del materialismo filosófico. Con este fin nació el 1 de Septiembre de 2018, justo cuando Gustavo Bueno hubiese cumplido 94 años, la Revista Metábasis, cuyos 4 números publicados en poco más de un año (con el número 5 próximo a publicarse) se encuentran disponibles en la web revistametabasis.com.

Con el término metábasis, que literalmente significa «más allá del género» y cuya vigencia se remonta a autores como Aristóteles, Quintiliano o el tan apreciado por Gustavo Bueno Edmund Husserl, se pretende recoger una idea presente en el materialismo filosófico: que las partes que constituyen nuestra realidad no se mantienen estáticas, sino que desbordan su origen conformando realidades nuevas. Si Gustavo Bueno, señalando a Platón y su principio de symploké, afirmó que ni todo se relaciona con todo ni nada se relaciona con nada, sino que existe una cierta relación entre las cosas, la propia Filosofía de tradición académica supone un desbordamiento de los diversos géneros (las categorías científicas y tecnológicas) que conforman las Ideas filosóficas más importantes: la Ciencia, la Política, la Moral, etc.

La propia idea de un sistema filosófico no es algo exento ni previo a los saberes tecnológicos o científicos, pues bebe de conceptos positivos como el sistema solar en Astronomía o los sistemas de ecuaciones en Matemáticas. Precisamente, continuando las propias ideas acuñadas por Gustavo Bueno, Revista Metábasis, que sigue los criterios de las revistas científicas para aprobar los artículos, ya ha abordado en su primer año de existencia las principales notas de la «sinfonía inacabada» que Bueno dejó como deber para sus seguidores: la involucración de las categorías científicas y la finalidad de los organismos vivientes, cuestiones clave para el desarrollo de la Gnoseología materialista, la Filosofía de la Ciencia que se contiene en la Teoría del Cierre Categorial.

Conclusión

En resumen, este sentido del desbordamiento del género o el ir «más allá de la serie» es el que anima a la flamante Revista Metábasis: el ir más allá de donde llegó Gustavo Bueno, convencidos de que el sistema del materialismo filosófico aún tiene mucho que ofrecer. Iniciada su andadura, Revista Metábasis pretende convertirse en un espacio interdisciplinar, que abarque multitud de disciplinas y puntos de vista. Autores de diversas partes del mundo, especialmente dentro del ámbito de la lengua española, en España, Estados Unidos, Argentina o México, forman parte de un elenco que pretende mantener viva la llama del sistema filosófico que Bueno fundó y que ya habla «más allá del arco de sus dientes», cuatro años después de su fallecimiento.

Rodríguez Pardo, JM (21 de enero de 2020). Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, cuatro años después. La Nueva España, 26.27.

 

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Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, cuatro años después

Gustavo Bueno 2014Fue allá por el año 1873 cuando Carlos Marx, en el Epílogo de la segunda edición de El Capital, señaló a propósito de Hegel, a quien consideraba su maestro, que apenas unas décadas después de su fallecimiento había sido reducido a «perro muerto», de forma idéntica a como Moisés Mendelssohn trataba al hispanojudío Benito Espinosa en el siglo XVIII, al que consideraba totalmente caído en el olvido. Rastreando en la Historia de la Filosofía, es fácil detectar que son muchos los filósofos para los que su fallecimiento supone esa condición tan nefasta.

Por desgracia, esta condición incluye a Gustavo Bueno, de cuyo obituario se cumplirán cuatro años el próximo 7 de Agosto, y cuya figura, en lugar de disfrutar del prestigio del famoso «natalicio eterno» que señalaba Séneca, ha desaparecido en la práctica de nuestro día a día al igual que el sistema que él fundó, el materialismo filosófico. De nada sirven las apropiaciones interesadas que algunos supuestos seguidores suyos, conformistas hasta el punto de exhibirse como gentes «de izquierdas» (algo que hubiera denostado el propio Bueno) para poder ocupar alguna columna periodística o aparecer en televisiones de cuarta fila, están realizando. En el colmo del oportunismo, se ha llegado a vincular a Bueno, a partir de relaciones accidentales con alguno de sus dirigentes, con ciertos partidos políticos de nuevo cuño. Más allá de estos lamentables fenómenos, la realidad es que el nombre de Gustavo Bueno y su sistema, el materialismo filosófico, permanecen sepultados en el panteón familiar, por motivos que explicaremos a continuación.

La impresionante obra de Gustavo Bueno… que resulta imposible encontrar unida

Bueno es autor de alrededor de cuarenta obras impresas, de miles de artículos académicos y de infinidad de conferencias y lecciones. Todo un legado monumental que sin embargo no se publicó de forma ordenada, sino que por diversas circunstancias se desparramó de forma dispersa, y así permanece todavía hoy, siendo buena parte de ella inencontrable: pese a haber publicado numerosas obras en editoriales de prestigio, especialmente en el período que abarca desde 1996, año de publicación de El mito de la cultura en Editorial Prensa Ibérica, hasta el año 2010, fecha de publicación de El fundamentalismo democrático en la editorial Temas de Hoy, estas ediciones, por el propio proceso de oferta y demanda, pronto fueron descatalogadas y se convirtieron a día de hoy en pasto de especuladores, que ofrecen a precios desorbitados los escasos ejemplares disponibles para su venta.

Sin duda la mayor ausencia que se detecta en la figura de Gustavo Bueno y del sistema que él fundó, el materialismo filosófico, reside en esa imposibilidad de disponer de su obra en cualquier biblioteca que se precie. Ya no solo clásicos como Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino o cualquier otro están al alcance del estudiante promedio o el ciudadano culto; incluso autores contemporáneos muy menores en calidad y en cantidad al propio Bueno disponen de su obra completa disponible para quien tenga el valor y el interés de leerla. El Padre Feijoo, que al igual que Gustavo Bueno sentó cátedra en la ciudad de Oviedo, tuvo la fortuna de disponer de un compañero suyo de la orden benedictina, Fray Martín Sarmiento, que se encargó de facilitar la publicación de su obra en volúmenes según la iba escribiendo, lo que permitió que el Teatro Crítico Universal (1726-1740) y las Cartas Eruditas (1742-1760) alcanzasen la increíble cifra para el siglo XVIII de 400.000 ejemplares de sus obras impresas. Sin embargo, en el caso de Gustavo Bueno, no existe, pese a todos los anuncios realizados, ningún proyecto ni a corto, medio ni largo plazo de la edición de sus Obras Completas; todo lo que podemos encontrar sobre él permanece desperdigado, parte por el ancho mundo virtual y parte por el laberíntico y usurario mundo de las librerías de viejo, sin orden ni concierto establecido.

Escasos, si no equivocados, cambios para difundir la gran obra de Bueno a grandes públicos

Si bien es cierto que el pasado año 2019 fue publicado por la Fundación que lleva el nombre del filosófo el «Volumen 1 de las Obras Completas de Gustavo Bueno», España frente a Europa, tal hecho no pasa, pese a todos los anuncios y etiquetas, de ser una reedición de una obra suya, por otro lado decisiva para entender las Ideas de Nación, Estado e Imperio, en especial en el contexto tan actual de la Nación Española, hoy tan en boca de todo el mundo como hace veinte años. Basta cotejar la edición actual con el texto de la primera edición de 1999 para comprobar que esta reedición apenas incluye como novedades algunas curiosidades archivísticas o de bibliófilos, como algunas notas manuscritas del propio Bueno (tal es el caso del concepto de Nación histórica que aparecería definido en España no es un mito, en el año 2005). No existe un plan para publicar las obras completas del mayor filósofo en lengua española, con permiso del Padre Feijoo, y comprobar en el sitio web de la Fundación que lleva su nombre que ni siquiera se ha recopilado una bibliografía completa y exhaustiva de la obra de Bueno, es suficiente prueba al respecto.

Como el lector de este artículo comprenderá, es más que patente que someter la obra de Bueno a meros criterios coyunturales sobre la actualidad de ciertas publicaciones suyas, es algo sumamente pobre. Ni criterio cronológico, ni sistemático, ni de ordenación propia de los bloques temáticos que corresponden a cualquier sistema filosófico que se precie. Bueno, que tan meticuloso fue con la «manía de clasificar», vería su obra, en caso de estar vivo, sometida a algo tan elástico como la demanda editorial…

Pobre difusión de la obra de Bueno se pretende realizar así, cuando en lugar de alentar la unificación de sus textos, clasificados como el rigor conceptual del materialismo filosófico así lo exige, se alienta aún más su dispersión. No podrá considerarse que la obra de Bueno haya sido convenientemente difundida mientras no esté accesible en su totalidad y magnitud, en cualquier gran biblioteca que se precie, no en una librería online o con breves fragmentos en forma audiovisual.

Continuando una sinfonía inacabada

Una de las cuestiones más discutidas estos últimos años sobre la obra de Bueno, es si existen materiales manuscritos u obras inéditas pendientes de salir a la luz. Quienes conocemos la forma de trabajar de Bueno, por haber sido, en cierto modo, «testigos presenciales» de su exposición en forma de seminarios, sabemos que acostumbraba a escribir numerosas notas y correcciones sobre las mismas, susceptibles de añadirse o suprimirse diversos fragmentos en el momento último de su redacción. Digamos que Bueno no redactaba obras acabadas, pensando en que en un plazo indeterminado vieran la luz.

Seguramente por ello, allá por el año 2014, cuando cumplió 90 años, Bueno señaló que tenía numerosas anotaciones sobre diversos temas, especialmente los relativos a la inconclusa Teoría del Cierre Categorial, pero que ni él mismo entendía la letra. Existen, sí es cierto, muchos materiales inéditos en diversos soportes (vídeos, apuntes) con los que reconstruir partes troncales del sistema (aunque no pensados más que como borradores puntuales, muchos de ellos ilegibles), como la Gnoseología materialista, su Filosofía de la Ciencia. Pero obviamente esa tarea desborda por completo a quien se mantiene preso en cuestiones meramente coyunturales o de actualidad.

Una nueva revista filosófica: Metábasis

Por lo tanto, se hacía necesario poner en marcha una iniciativa que recuperase y desarrollase buena parte del sistema del materialismo filosófico. Con este fin nación el 1 de Septiembre de 2018, justo cuando Gustavo Bueno hubiese cumplido 94 años, la Revista Metábasis, cuyos 4 números publicados en poco más de un año (con el número 5 próximo a publicarse) se encuentran disponibles en la web revistametabasis.com.

Con el término metábasis, que literalmente significa «más allá del género» y cuya vigencia se remonta a autores como Aristóteles, Quintiliano o el tan apreciado por Gustavo Bueno Edmund Husserl, se pretende recoger una idea presente en el materialismo filosófico: que las partes que constituyen nuestra realidad no se mantienen estáticas, sino que desbordan su origen conformando realidades nuevas. Si Gustavo Bueno, señalando a Platón y su principio de symploké, afirmó que ni todo se relaciona con todo ni nada se relaciona con nada, sino que existe una cierta relación entre las cosas, la propia Filosofía de tradición académica supone un desbordamiento de los diversos géneros (las categorías científicas y tecnológicas) que conforman las Ideas filosóficas más importantes: la Ciencia, la Política, la Moral, etc.

La propia idea de un sistema filosófico no es algo exento ni previo a los saberes tecnológicos o científicos, pues bebe de conceptos positivos como el sistema solar en Astronomía o los sistemas de ecuaciones en Matemáticas. Precisamente, continuando las propias ideas acuñadas por Gustavo Bueno, Revista Metábasis, que sigue los criterios de las revistas científicas para aprobar los artículos, ya ha abordado en su primer año de existencia las principales notas de la «sinfonía inacabada» que Bueno dejó como deber para sus seguidores: la involucración de las categorías científicas y la finalidad de los organismos vivientes, cuestiones clave para el desarrollo de la Gnoseología materialista, la Filosofía de la Ciencia que se contiene en la Teoría del Cierre Categorial.

Conclusión

En resumen, este sentido del desbordamiento del género o el ir «más allá de la serie» es el que anima a la flamante Revista Metábasis: el ir más allá de donde llegó Gustavo Bueno, convencidos de que el sistema del materialismo filosófico aún tiene mucho que ofrecer. Iniciada su andadura, Revista Metábasis pretende convertirse en un espacio interdisciplinar, que abarque multitud de disciplinas y puntos de vista. Autores de diversas partes del mundo, especialmente dentro del ámbito de la lengua española, en España, Estados Unidos, Argentina o México, forman parte de un elenco que pretende mantener viva la llama del sistema filosófico que Bueno fundó y que ya habla «más allá del arco de sus dientes», cuatro años después de su fallecimiento.

Rodríguez Pardo, JM (20 de enero de 2020). Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, cuatro años después. La Opinión de Málaga.

 

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