Qué significa ser de derechas según Gustavo Bueno

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Valbuena de la Fuente, F. (17 de marzo de 2019), ¿Qué significa ser de derechas en la España actual? La Nueva España, Suplemento Siglo XXI, 10-1.

 

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Qué significa ser de izquierdas según Gustavo Bueno

Qué significa ser de izquierdas (según Gustavo Bueno)1

Valbuena de la Fuente, F. (10 de marzo de 2019), ¿Qué significa ser de izquierdas? La guía útil que dejó Gustavo Bueno. La Nueva España, Suplemento Siglo XXI, 4-5.

 

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Artículo de Felicísimo Valbuena sobre España frente a Europa de Gustavo Bueno

Es bien sabido que Alejandro Dumas aEspaña Frente a Europacabó Los tres mosqueteros y, en la misma página, empezó a escribir Veinte años después con la que continuaba la trilogía sobre D’Artagnan.

Me ha venido este hecho a la memoria al recordar que, hace veinte años, Gustavo Bueno sorprendió al poner en claro lo que estaba confuso en el ambiente de los medios de comunicación: cuántas maneras había de concebir qué era España. Él no se limitó a rastrear empíricamente las opiniones de la gente o de los historiadores, por ejemplo. Como si fuera una encuesta. Recuerdo que el científico social al que más he admirado, Russell L. Ackoff, cuando impartió un Curso extraordinario en la Escuela de Organización Industrial, afirmó como si fuera algo simple de observar: «Fíjense ustedes en que, muchas veces, cuando alguien no tiene ni idea de cómo enfocar un asunto, lo que hace es encargar una encuesta».

Gustavo Bueno, además de reflexionar y escribir, se comprometía

Bueno enfocó el tema de España, partiendo de su sólido sistema filosófico y llegó a unos resultados que ningún estudio anterior ni posterior ha alcanzado. No le importó que algunos historiadores se fueran a molestar porque entraba en su terreno. Los hechos han venido a demostrar que él tenía un marco conceptual mucho más potente que el de los historiadores. Además, él se comprometía.

Si viviera hoy, por supuesto que se hubiera pronunciado, una vez más, sobre el problema catalán y sobre la campaña contra Colón en Norteamérica. Y lo hubiera hecho con argumentos y hechos históricos. Justamente, lo que ha faltado a las embajadas y a la Academia Española de la Historia. En 1997, dos años antes de la obra de Bueno, apareció el libro colectivo España. Reflexiones sobre el ser de España, publicado por la Real Academia de la Historia. Lo que demostró ese libro es que la filosofía no es el punto fuerte de los historiadores españoles.

La obra en la que Bueno dejó plasmados sus puntos de vista resultó llamativa en su tiempo – España frente a Europa. En el capítulo I —«¿Qué es España? Diferentes formas de pensar su identidad»— elaboró una cartografía filosófica, si se me permite la expresión, que me parece una auténtica obra de arte. Sólo hay que compararlo con la obra de la RAH que acabo de citar.

Unidad e identidad

Gustavo Bueno pone un ejemplo para distinguir entre unidad e identidad. Una trabazón de dos largueros de madera o metal ligados por múltiples travesaños paralelos y equidistantes, solidarios a los largueros, puede permanecer como unidad invariante en abstracto; pero esas unidades complejas de trabazón pueden recibir identidades diferentes. Serán una «escalera de mano» cuando los largueros se dispongan en dirección vertical al suelo y la «estructura» se apoye sobre una pared; serán una unidad de trabazón con una «verja», cuando sus largueros se dispongan horizontalmente y se fijen a las columnas de un portón.

Después de distinguir entre unidad e identidad, Bueno estudia las ocho funciones de identidad de la unidad de España.

No dispongo de espacio suficiente para explicar todo el armazón filosófico que emplea Bueno, porque haría ilegible esta columna. De todas las maneras, procuraré presentar, en la medida de lo posible, el lenguaje que emplea Bueno.

Categorías atributivas: Ejemplos y funciones de identidad

¿En qué coinciden las partes del cuerpo humano, el conjunto de todos los vivientes, el de las especies que descubrió el fraile agustino Gregor Mendel, el de los poliedros regulares, el de todos los elementos de la tabla periódica o el de los continentes? En que cada uno de esos conjuntos, o todos, tienen propiedades comunes pero predominan entre ellos los aspectos diferenciales; sus partes son heterogéneas. Los cinco continentes coinciden en unos aspectos y se diferencian en otros. Gustavo Bueno llama categorías atributivas a esos todos o conjuntos.

Entonces, veamos cómo Bueno aplica estas categorías a cuatro funciones de la identidad de España.

La importancia de Roma en la actual Europa de las naciones canónicas o de las patrias.

El concepto más obvio de España, que se nos da dentro de la función f(1) de identidad, corresponde, sin duda, a la modulación de la Idea de España, que parece delimitada, más bien de modo negativo y externo. Ésta pudo ser establecida, aunque de un modo muy confuso, cuando las naves fenicias o cartaginesas pudieron surcar el Mediterráneo, tocar en las costas del Levante o de las Columnas de Hércules, incluso atravesarlas, y rodear la Península hasta llegar a Irlanda.

Fueron los romanos, en las guerras contra Cartago, quienes originariamente establecieron la unidad de las partes de España, es decir, la función f(2). Los romanos diferenciaron minuciosamente estas partes siguiendo a veces las fronteras de los pueblos que las habitaban, o de los yacimientos de metales o minerales que les interesaban; pero las reclasificaron primero en dos grandes divisiones, la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior, después en tres, en cuatro o en cinco, obtenidas por subdivisiones y rectificaciones de las anteriores. Asimismo, interconectaron, paso a paso, esas partes entre sí por medio de calzadas; fundaron ciudades, introdujeron una lengua común, el latín, que fue desplazando a los idiomas indígenas.

Fueron tan importantes los romanos en España y en otros países que el grupo Monty Python resaltó con ironía la importancia de los romanos en la película La vida de Brian, en uno de los diálogos llenos de ingenio de la película. «Y a cambio ¿qué nos han dado los romanos?». Y así van saliendo los siguientes puntos: El acueducto. “Ah sí sí, eso sí nos lo han dado”. Y el alcantarillado. Y las calzadas, la irrigación, la sanidad, la enseñanza, el vino, los baños públicos, el orden público. Total, casi nada. Quiero decir, casi todo.

En sus escritos y vídeos grabados desde los que Gustavo Bueno sigue y seguirá irradiando años y años, demuestra una facilidad sin orillas para relacionar hechos y asuntos muy alejados en el tiempo. Él contemplaba los hechos de su presente y diagnosticó sin dudarlo: es innegable que el mismo tipo de identidad de España, que fue instaurada hace más de veinte siglos por Roma, es el que intentan poner en pie en nuestros días, si bien cambiando profundamente de parámetros, quienes pretenden definir la nueva identidad de España en cuanto parte formal de Europa. Conciben una Europa como una totalidad constituida por sus diferentes «naciones canónicas»: la «Europa de las Patrias» de la que habló De Gaulle.

La Europa de los Pueblos. El diagnóstico de Ángel Lozano

También se dio cuenta Bueno que, entre las modulaciones de estas variantes f(2) de la unidad de España, está el proyecto de quienes defienden la integración de España en Europa, pero entendida no ya como una «Europa de las Patrias», sino como una «Europa de los Pueblos», de una «Europa de las Culturas», de una «Europa de las regiones».

Aquí está el meollo de las dos concepciones que están polemizando en España y en algunos lugares de Europa. Los separatistas afirman que España no es una nación ni, por supuesto, una cultura con identidad («no existe la cultura española»); España no sería sino un conglomerado de naciones, de culturas o de pueblos («los pueblos de España»), de nacionalidades. El conjunto de estos pueblos o culturas tiene, sin duda, una unidad aparente, pero, en realidad, tal unidad debiera ser resuelta en «unidades políticas reales» tales como: Galicia, Asturias, Euskalerría, Cataluña, Mallorca, Valencia, etc.

Si todos estos proyectos se cumplieran, la superestructura «España» habría desempeñado, en el silogismo de la historia, el papel que corresponde a cualquier término medio en tanto que él está llamado a desaparecer en la conclusión («Cataluña es España, España es Europa, luego Cataluña es Europa… sin necesidad de pasar por España»).

Ha habido un autor que ha profundizado en esta concepción de la Europa de los Pueblos: Ángel Lozano, que algunas veces firmaba como A. Beloki. Según publicó en la revista de pensamiento Chispas, ya en 2004, investigó por qué estaba tan candente este asunto. Y él diagnosticó lo que estaba pasando. Bajo la dirección y la supervisión directa de los centros de poder del Estado alemán, la fragmentación política del mapa europeo seguía el curso iniciado a principios de los 90 por la fragmentación yugoslava y la partición de Checoslovaquia. A través de un conjunto de organismos incrustados en el seno de la UE y financiados directamente por diversos organismos estatales alemanes, todas las fuerzas que trabajan en cada uno de los países europeos por la fragmentación encuentran los recursos y el impulso político necesario para su desarrollo. Entonces, no es extraño, podemos añadir, las sentencias de algunos tribunales alemanes y belgas: se mueven mentalmente en la esfera de la Europa de los Pueblos. Ángel Lozano especificaba las organizaciones que estaban subvencionadas por el Ministerio del Interior alemán.

Lozano añadía más: Paralelamente al desarrollo del proyecto de la Europa alemana de la fragmentación, en nuestro país venía desarrollándose desde finales de los años 70 un fenómeno que converge, en sus intereses materiales, con él. Una serie de errores y excesos en la descentralización política y administrativa del Estado de las autonomías cometidos desde la Transición, han dado lugar a la aparición de unas nuevas burguesías burocrático-administrativas regionales, dotadas del enorme poder que le confieren las estructuras de poder autonómico, y cuyo desarrollo depende de arrebatar constantemente nuevas competencias al estado central y blindarse frente a él. Crean así la base política y de clase sobre la que actúa el proyecto fragmentador alemán.

España como entidad autárquica y la España de las 49 provincias

La función f (3) de la unidad es la que se plasma en quienes conciben a España como una «entidad perfecta», irreductible a cualquier otra entidad de su género, con la cual podrá convivir o coexistir, desde luego, pero manteniendo siempre las diferencias irreductibles. Estamos así muy cerca de las teorías de la «España autárquica» (constituida como un «Estado comercial cerrado») y «autosuficiente», al menos, desde el punto de vista de su identidad cultural o espiritual. Esta corriente viene desde los ilustrados, que desarrollaron algunos proyectos pintorescos para borrar diferencias entre provincias que sólo llevaban al enfrentamiento.

El modelo f(4) nos pone ante la Idea de España que ha estado comúnmente vigente a lo largo del último siglo y medio: la España de las cuarenta y nueve provincias. Diferenciadas entre sí con toda precisión, sin menoscabo de la unidad de su conjunto (a su vez bien delimitado) respecto de los Estados vecinos, sin perjuicio de las eventuales relaciones de copertenencia a diferentes «totalidades intermedias» como «Europa», «Países cristianos», etc.

Funciones de identidad de España basadas en categorías distributivas

¿Qué queremos decir cuando hablamos de «la totalidad constituida por el conjunto de monedas procedentes de un mismo cuño» o de que «todos los mamíferos son vertebrados»? Que las partes son homogéneas y pueden caracterizarse por una serie de propiedades comunes; que agrupan sus partes (elementos o individuos) de tal manera que lo que se dice de todos se dice también de cada uno de los miembros en particular. Gustavo Bueno concibe así a las categorías distributivas. Los todos distributivos forman «colectivos». Cuando decimos «El Parlamento votó» queremos expresar que todos y cada uno de los presentes en el hemiciclo votaron.

La función de identidad f(5) se refiere a las posibles concepciones de España que la identifiquen como parte distributiva de alguna totalidad distributiva envolvente. Ejemplo: el concepto teórico de «Estado soberano» utilizado en el Derecho Internacional). Quien, refiriéndose a España y viviendo en ella, utiliza la consabida expresión: «este País, emplea, sin saberlo, la prosa de la función f(5) de identidad. Ejemplo: la «definición oficial» de España como uno de los 226 Estados soberanos de derecho que pertenecen a la ONU. Para muchos españoles, la identidad que España recibe de esta condición es considerada como la vía más propia y directa para formar parte de la «Comunidad Internacional» (otros dirán: de la «Civilización»).

Si alguien concibe a España como si ella fuese una clase de totalidades universales tales como la «clase de las familias humanas», la «clase de los ciudadanos», o la «clase de las personas humanas», «Género Humano», o «Humanidad»< estaríamos utilizando este tipo de función. En realidad, ésta es la perspectiva que se adopta siempre que se habla de los «Derechos humanos», con referencia «distributiva» a un país determinado.

La España de marxistas radicales, anarquistas y verdes

Aquellas concepciones políticas de estirpe marxista radical (o también anarquista), que alcanzaron su cenit ideológico en el período de las entreguerras mundiales utilizaban la función de identidad f(6), considerando como superestructuras «eliminables en la conclusión» no sólo a España, sino también a Europa.

El capitalismo no tiene patria: «España» o «Europa» son solamente sobrenombres de sectores diferentes de una misma administración a cargo de una misma clase social», la de los explotadores; y el proletariado, por descontado, se dirá, tampoco tiene patria. La verdadera identidad de los españoles será, pues, para unos, la que les confiere su identidad como proletarios dispuestos a «reabsorber» a los explotadores: Cataluña, como Francia, España o Alemania son sólo uniformes «de quita y pon» utilizados por los combatientes.

Bueno subrayaba que estos modos de entender la identidad, por metafísicos o utópicos que parezcan, vuelven hoy a inspirar poderosos movimientos ideológicos de la llamada «izquierda ecológica» o «izquierda verde».

La España del alcalde de Móstoles. Las Españas».

Según un primer modelo f(7), las partes en las que se distribuye el todo España serían reconocidas como partes equivalentes: España sería un «discontinuo homogéneo», en el sentido de que «lo que es propiamente español» se considerará como realizándose en cualquiera de sus territorios, sociedades, municipios o regiones. Valdría la fórmula: «donde quiera que reconozcamos una parte de España, allí estará España íntegra, aun cuando las demás partes desaparezcan o se eclipsen». Bueno pone el ejemplo del alcalde de Cistierna cuando Martínez Campos dio el golpe de Estado. Pienso que aquí entra también el alcalde de Móstoles en 1808.

Finalmente, en la función f(8), la Idea de España vendrá a ser una suerte de Idea universal o análoga que se realizase inmediatamente en múltiples partes, cada una de las cuales reproduciría (con las variaciones consiguientes), una misma Idea de España. Se trata de que España se concebirá ahora como un conjunto de partes, heterogéneas y aun contrapuestas, cada una de las cuales recibirá ya propiamente la denominación de España. La concepción de España que más se aproxima a esta paradójica estructura es la que actúa en el fondo de la expresión «las Españas» de tan difícil interpretación.

Bueno enfoca esta función f(8) planteando el asunto filosófico de los géneros, que no son únicamente de Porfirio, como estudiamos en la Filosofía del Bachillerato, sino de Plotino. Él ve que el plural «las Españas» nos remite a la unidad propia del género plotiniano respecto de sus especies. Aquí ocurriría lo que pasaba con los heráclidas que, al decir de Plotino, «pertenecen al mismo género, no porque sean iguales, sino porque descienden de la misma estirpe». Ahora bien, remontándonos a Roma, en la medida en que estas circunscripciones, procedentes de la «división de un mismo tronco», Hispania, llegaron a gozar de una autonomía administrativa suficiente. Así es como requerían una distribución de pretores, o gobernadores, o funcionarios, relativamente independientes, los unos respecto de los otros. Y se comprendería bien que, desde Roma, pudieran ser vistas las circunscripciones establecidas en la primitiva Hispania como «Hispaniae» diversas, aunque analógicas a efectos administrativos. Tal sería el caso también del plural «las Galias» y, siglos después, con el plural «las Américas». De acuerdo con esto, fueron lógicos los intentos de incluir en el conjunto de las Españas a los virreinatos americanos.

Conclusión: Bueno ofrece un panorama filosófico muy completo que puede servir, a las embajadas y a algunas Academias, como plataforma para enfocar las tensiones del presente. Lo que está en juego actualmente es qué utilidad política tienen Embajadas y Academias si pierden la pugna de la opinión pública española e internacional. Como dicen los boxeadores, los golpes dados en el último combate no cuentan para el siguiente. A diferencia de los políticos, diplomáticos e historiadores que han optado por mantener un perfil bajo, el sistema de Gustavo Bueno sostiene que las polémicas forman parte de la ciencia, bajo la figura de los «dialogismos». Los hechos le han dado y le dan la razón. Los conceptos que no son sometidos a discusión, acaban por perder fuerza y no interesar a nadie.

Valbuena, Felicísimo (03 de Febrero de 2019). Gustavo Bueno y las ocho maneras de entender la identidad de España, La Nueva España, 30.31.

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Semblanza de Gustavo Bueno y su relación con ciertos partidos políticos

GUSTAVO BUENO
GUSTAVO BUENO

Las cosas como son

Reconozco que me siento incómodo al escribir esta columna. Hubiera preferido no escribirla. Incluso, me ha costado varios días ponerme a teclear ante la pantalla.

Me refiero a un reportaje que firmó David Orihuela y que salió publicado en La Nueva España el 5 de Noviembre próximo pasado. En ese reportaje se relacionaba a Gustavo Bueno Martínez con un partido político. Incluso salía un testimonio de un familiar suyo sobre esa relación.

Desde que conocí a Gustavo Bueno hace bastantes años, no me he sentido tan a disgusto. Creo que uno de los peores favores que alguien puede hacer a un filósofo es ligarlo con un partido, sea el que sea. No me refiero a un filósofo cualquiera sino a alguien como Gustavo Bueno.

El precedente de Elisabeth Nietzsche

Inmediatamente recordé la película Lou Andreas Salomé, de 2016, donde hacia el minuto 50, podemos ver una escena que viene al caso. Un joven biógrafo de Lou viene a enseñarle un libro. Quiere mostrarle un libro de Elisabeth Nietzsche, la hermana del filósofo. “Ha escrito este libro que está lleno de falsedades sobre usted”. Lou no quiere mirar el libro. “Ya sé sus historias sobre mí. Creo que es mucho peor falsear la obra de Nietzsche con la intención de otorgar al nacional-socialismo cierta aureola pseudofilosófica”.

Lou Andreas Salomé fue una mujer muy original, no solo en su forma de vivir sino en lo que hizo esta examiga del filósofo y examante del poeta Rainer María Rilke. Escribió varios libros interesantes y contribuyó a la teoría del narcisismo de los psicoanalistas. Murió en 1937.

¿Qué ocurrió después de la muerte de Elisabeth Nietzsche? Que, en medio de los obstáculos que Elisabeth Nietzsche había creado, el valor de la filosofía de su hermano volvió a salir a flote y, sobre todo, que cualquiera puede consultar las obras completas del filósofo alemán.

Vayamos a las cosas mismas. El “experimento Kuleshov”.

Quiero contar lo que he venido haciendo durante algunos días, después de leer el reportaje citado sobre Bueno. Seguí el mismo proceder que Sherlock Holmes, el Padre Brown, el Doctor House y Grissom, de la serie CSI. ¿En qué consiste su manera de trabajar? En que no creen en las palabras sino en las pruebas. Entonces, consulté la Bibliografía de Gustavo Bueno, ordenada cronológicamente, y que cualquier interesado puede encontrar en la Página Web de la Fundación Gustavo Bueno. Pues bien, no he encontrado, en los escritos de Bueno de la última década, ni la más ligera mención sobre ese partido.

En el diario digital El Español, sí he encontrado una foto de Bueno junto al político de ese partido que aparece en el reportaje de La Nueva España. Es la fotografía tópica de alguien presentando a un conferenciante en una Escuela de Verano. ¿Y solo existe esa prueba, aparte de las declaraciones del familiar?

Pues entonces nos encontramos ante un nuevo caso del experimento Kuleshov. Por si alguien que lea esta columna quiere comprobar lo que voy a escribir, puede ir a algo tan familiar como la Wikipedia. En 1922, el célebre director soviético Vsévolod Pudovkin describió un supuesto experimento que realizó junto con Lev Kuleshov en el cual explicaba lo que llamó “el efecto Kuleshov”. ¿En qué consistió el experimento? En seleccionar unos primeros planos del rostro neutral del conocido actor Iván Mozzhujin. A continuación, pusieron al lado un plato de sopa. ¿Resultado? Quienes veían las dos imágenes, deducían que el actor parecía mirar al plato. En la segunda, el actor aparecía junto a la toma de una mujer en un ataúd. No es muy complicado deducir lo que interpretaban quienes veían el conjunto: El actor estaba triste. Finalmente, ponían la toma de una niña jugando con un osito de peluche. En los tres casos, la cara era la misma. ​ Kuleshov creó un sintagma pretencioso – “geografía creativa”- pero lo importante era que se interesó por los efectos que producía el montaje.

La cara neutra de Bueno

Adelanto ya que Bueno, un prodigio de expresión cuando hablaba, mostraba una cara más neutra todavía que la de Mozzhujin cuando le alababan al presentarlo en una conferencia. Y eso que a Bueno le alabaron mucho. Pero muchísimo. Pues él, imperturbable. No mostraba la autocomplacencia de haber nacido y haberse conocido.

Pues bien, pongamos a Bueno sentado junto a su íntimo amigo José María Laso, el comunista más consecuente que muchos hemos conocido. ¿Quería esto decir que Bueno era comunista, en la línea de alguien que convirtió sus años de cárcel en una pasión por el saber y en vivir de acuerdo con sus ideas?

O pongamos a Bueno sentado junto a Agustín García Metola, alcalde socialista durante años y años de Santo Domingo de la Calzada. ¿Quiere esto decir que Bueno era socialista como el, a mi parecer, muy simpático alcalde?

¿Qué quiere decir que Bueno aparezca sentado junto a un político español en ciernes? ¿Qué Bueno bendice ese partido?

Quien piense así es un apasionado por subir al Monte Camelo (sin erre, por supuesto).

Es que da risa todo este asunto.

Los enemigos de Bueno, “verdura de las eras”

Gustavo Bueno fue, durante años, el filósofo más solicitado desde muchos ámbitos e independiente de la orientación partidista. Recuerdo que un historiador de izquierdas, colega muy trabajador y muy gracioso, me contó que estaba organizando un Congreso de Historia y que, para inaugurar las sesiones, iba a invitar a Gustavo Bueno porque “llena los salones”. Los periodistas le buscaban para entrevistarlo. Bueno siempre proporcionaba titulares, después de haber impartido una conferencia, claro está, no en lugar de la conferencia. Primero, los conceptos y las ideas. Después, y como Bueno tenía un sentido del humor como pocos, hablaba para un público mucho más amplio.

También es verdad que tenía una debilidad que, realmente, era una fortaleza: No aguantaba las tonterías. Y se indignaba, desinhibido, ridiculizando al que había dicho algunas bobadas. Como he repetido varias veces, a Bueno le sobraban enemigos sin importancia y le faltaban auténticos contrincantes. Algunos me han hecho ver que las declaraciones del familiar habían dado alas a los enemigos de Bueno. Por ese lado, les he respondido, no hay problema alguno. Tienen mala baba, pero les faltan conceptos. Como escribiría Jorge Manrique, son como “verdura de las eras”.

Bueno no era una persona recortadita con tijeras, como algunas figuras con las que se entretienen los que tienen pocos años. Leyéndolo, los inteligentes desbordan los límites y rompen las costuras. Como les ocurre a quienes conocen, leen y estudian a los autores geniales.

Conviene rebobinar los recuerdos que tenemos de la vida de Gustavo Bueno diez años antes de su muerte: Renunció a viajes y conferencias y se dedicó a cuidar de su mujer, Carmen. Y solo la sobrevivió dos días. Entonces, ¿a qué dedicó su tiempo? A escribir y publicar, a grabar en vídeo las sesiones que mantenía en su Fundación. Impresiona ver la gran creatividad de este filósofo hasta su muerte. Podemos decir que murió con las botas puestas.

Entonces, ¿qué?

Ya lo escribí en La Nueva España, en Agosto, con motivo del segundo aniversario de su muerte: El gran atractor de quienes han estudiado y se han entusiasmado con Bueno en algún momento de su vida, es publicar sus Obras Completas. ¿Que los responsables de sus derechos se deciden por una versión digital? Muy bien. Hay precedentes de un escritor tan prolífico como Chesterton.

El familiar que hizo esas declaraciones tan desafortunadas puede enmendar su yerro. Domina muy bien el mundo digital. Como muy pocos en España y más allá. Lo único que necesita es centrarse en su padre y en su obra. Si se desvía de esa meta, garantizo que acabará metiendo todavía más la pata.

Otros muchos quizá prefieran, quiero decir, prefiramos, que lo mejor es contar con una versión impresa de esas obras. Como decía Oscar Wilde del matrimonio, “reúne el máximo de tentación y el máximo de oportunidad”. Efectivamente, la edición cada vez es más barata y no hace falta una gran inversión. Lo importante y, a la vez, urgente, es saber citar a Bueno en cualquier artículo, trabajos finales de Grado y Master, Tesis Doctorales, libros… ¿Hay desafío más documentalmente atractivo que crear un problema de espacio a las Bibliotecas para que puedan acoger las voluminosas Obras Completas de Gustavo Bueno Martínez?

Y finalmente, pienso que una tarea muy importante es dar con un autor como Harold Raley. ¿Quién es este autor? Un norteamericano que se entusiasmó con la filosofía de Julián Marías y logó hacer comprensible, y en un lenguaje sencillo, la filosofía de Julián Marías. En 1977, la Editorial Austral publicó La visión responsable. La filosofía de Julián Marías. ¡Qué gran libro! Gustavo Bueno es un filósofo mucho más importante que Julián Marías. Sin embargo, Bueno aún no dispone de un estudio que resuma muy bien su filosofía. Es en lo único en que, a mi entender, Marías supera a Bueno. ¿Para cuándo van a cambiar las cosas?

Valbuena, Felicísimo (02 de Diciembre de 2018). La filosofía de Gustavo Bueno está por encima de su familia y más allá de los partidos políticos, La Nueva España, 34.35.

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Nace Revista Metábasis

GUSTAVO BUENO
GUSTAVO BUENO

El 1 de Septiembre de 2018, cuando Gustavo Bueno hubiera cumplido 94 años, nace la Revista Metábasis para el desarrollo del materialismo filosófico

 

Señalaba Carlos Marx en el Epílogo de la segunda edición de El Capital que Hegel, a quien consideraba su maestro, había sido reducido a «perro muerto», varias décadas después de su fallecimiento, al igual que Moses Mendelssohn trataba así a Benito Espinosa en el siglo XVIII, al que consideraba totalmente caído en el olvido. No son pocos los filósofos para los que su fallecimiento supone esa condición. Desgraciadamente, tal es el caso de Gustavo Bueno, de cuyo obituario se cumplieron dos años el pasado 7 de Agosto, y que ha virtualmente desaparecido del día a día al igual que el sistema que él fundó, el materialismo filosófico.

Bueno, autor de unas cuarenta obras impresas, de miles de artículos académicos y de infinidad de conferencias y lecciones, sin embargo desparramó toda esa monumental obra de forma dispersa, y así permanece todavía hoy, siendo buena parte de ella inencontable: pese a haber publicado numerosas obras en editoriales de prestigio, especialmente en el período que abarca desde 1996 (año de publicación de El mito de la cultura) hasta el año 2010 (publicación de El fundamentalismo democrático), estas ediciones, por el propio proceso de oferta y demanda, pronto fueron descatalogadas y se convirtieron a día de hoy en prácticamente inencontrables.

No existe, pese a todos los anuncios realizados, ningún proyecto ni a corto, medio ni largo plazo de la edición de las Obras Completas de Gustavo Bueno; todo lo que podemos encontrar sobre el mayor filósofo español de los últimos tres siglos (con permiso del Padre Feijoo) permanece desperdigado, parte por el ancho mundo virtual y parte por el laberíntico y usurario mundo de las librerías de viejo, sin orden ni concierto establecido. Por lo tanto, se hacía necesario poner en marcha una iniciativa que recuperase y desarrollarse buena parte del sistema del materialismo filosófico. Con este fin nació el pasado 1 de Septiembre, justo cuando Gustavo Bueno hubiese cumplido 94 años, la Revista Metábasis, cuyo número 1 se encuentra disponible en la web revistametabasis.com.

Qué significa Metábasis

El término metábasis, lejos de ser una rareza para iniciados, se utiliza de manera más frecuente de lo que parece. El primero que lo utiliza es Aristóteles, quien señala en sus Analíticos segundos, que «no es posible demostrar pasando de un género a otro, v.g.: demostrar lo geométrico por la aritmética» [Οὐκ ἄρα ἔστιν ἐξ ἄλλου γένους μεταβάντα δεῖξαι, οἷον τὸ γεωμετρικὸν ἀριθμητικῆι.]. Y en efecto, el Estagirita ya señala una desconexión entre los géneros (en este caso, entre las categorías científicas como la Geometría y la Aritmética), que no permite hablar, sin ir más lejos, de una ciencia unificada. Esta idea del desbordamiento del género ha hecho especial fortuna en Lingüística y Retórica; así, Quintiliano en sus Instituciones Retóricas señala la metábasis como un recurso estilístico consistente en la sustantivación de un adjetivo (por ejemplo, en la frase «Los valientes avanzaron»), que irá convirtiendo progresivamente lo que con Aristóteles fue una caracterización de cosas, en una caracterización meramente semántica, de palabras.

Será Edmund Husserl, sin embargo, quien en obras suyas como las Investigaciones lógicas (1900) recupere el sentido aristotélico de transgresión de las fronteras de una disciplina, tomando como su objeto de estudio el de otro campo. A este quebrantamiento indebido de fronteras lo llama Husserl una metábasis eis allo genos. Tanto el psicologismo, como el antropologismo y el biologismo, serían para Husserl los errores fundamentales en teoría del conocimiento, en tanto que ejemplos palmarios de la citada metábasis.

Este sentido será recogido por Gustavo Bueno, aunque corrigiendo el fundamento que sostenían Aristóteles y Husserl: los géneros no son incomunicables entre sí, ni tampoco todo se relaciona con todo; existe una cierta relación entre las cosas, una involucración entre las categorías científicas, sin que «las cosas mismas» (por usar la expresión de Husserl) sean una suerte de totum revolutum donde todo se confunde. La propia concepción de la Filosofía de tradición académica de Bueno no se circunscribe ni a un mero resumen de las ciencias (como pretendió en tiempos el positivismo lógico o el Diamat, y que precede a intentos de disolución de la filosofía) ni a una doctrina arcana que se nutra de sí misma, sino que se le concede cierta sustantividad, y trabaja con Ideas que desbordan los contextos científico-tecnológicos. Sin ir más lejos, la propia idea de un sistema filosófico no es algo exento ni previo a los saberes tecnológicos o científicos, pues bebe de conceptos positivos como el sistema solar o los sistemas de ecuaciones en Matemáticas.

cropped-metc3a1basis-logo4.pngLa filosofía, y sobre todo, en su forma sistemática, no brota de la ignorancia sino de saberes efectivos de primer grado, y por ello la filosofía puede considerarse como un saber de segundo grado. Frente a las distinciones un tanto artificiosas entre una tradición «analítica», centrada en la ciencia, y una tradición «continental», centrada en el análisis de los textos de la tradición, el materialismo filosófico clasifica ambas como una filosofía «centrada» en el análisis de las ciencias, en primer lugar, y una filosofía «exenta» de los problemas del presente, realizada por profesores y para profesores, en el segundo caso.

Precisamente este sentido del desbordamiento del género o el ir «más allá de la serie» es el que anima a la flamante revista Metábasis: el ir más allá de donde llegó Gustavo Bueno, convencidos de que el sistema del materialismo filosófico aún tiene mucho que ofrecer. Iniciada su andadura, Metábasis prepara un número monográfico sobre la controversia del aborto, que tanto eco está teniendo en nuestros días a propósito de las leyes de plazos que intentan imponerse en muchos países para facilitar el aborto de los no nacidos (por ejemplo, el proyecto de ley que en la República Argentina pretendía ampliar los plazos del aborto después de la semana 14 de embarazo), y al que se invita a colaborar a quien lo desee, con plazo máximo de entrega de originales el 1 de Abril de 2019.

 

Rodríguez Pardo, J. M. (06 de Octubre de 2018). Nace Metábasis, nueva revista de la filosofía española, Ciencia del Sur.

 

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