Revista Metábasis en Teoría en pocos minutos

Materialismo Filosófico actual y la Revista Metábasis.

Diálogo con José Manuel Rodríguez Pardo. 16 de Mayo de 2020.

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ISSN 2605-3489

El Estado Islámico en las ondas…

Entrevista a nuestro Director y Editor José Manuel Rodríguez Pardo el 6 de Mayo de 2020, en el programa de Radio La hora de Floki, sobre el libro El Estado Islámico. Desde Mahoma hasta nuestros días (2016).

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Gustavo Bueno y el materialismo filósofico, cuatro años después. Artículo publicado en La Nueva España

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José Manuel Rodríguez Pardo. Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria. Director y Editor de Revista Metábasis.

Fue allá por el año 1873 cuando Carlos Marx, en el Epílogo de la segunda edición de El Capital, señaló a propósito de Hegel, a quien consideraba su maestro, que apenas unas décadas después de su fallecimiento había sido reducido a «perro muerto», de forma idéntica a como Moisés Mendelssohn trataba al hispanojudío Benito Espinosa en el siglo XVIII, al que consideraba totalmente caído en el olvido. Rastreando en la Historia de la Filosofía, es fácil detectar que son muchos los filósofos para los que su fallecimiento supone esa condición tan nefasta.

Por desgracia, esta condición incluye a Gustavo Bueno, de cuyo obituario se cumplirán cuatro años el próximo 7 de Agosto, y cuya figura, en lugar de disfrutar del prestigio del famoso «natalicio eterno» que señalaba Séneca, ha desaparecido en la práctica de nuestro día a día al igual que el sistema que él fundó, el materialismo filosófico. De nada sirven las apropiaciones interesadas que algunos supuestos seguidores suyos, conformistas hasta el punto de exhibirse como gentes «de izquierdas» (algo que hubiera denostado el propio Bueno) para poder ocupar alguna columna periodística o aparecer en televisiones de cuarta fila, están realizando. En el colmo del oportunismo, se ha llegado a vincular a Bueno, a partir de relaciones accidentales con alguno de sus dirigentes, con ciertos partidos políticos de nuevo cuño. Más allá de estos lamentables fenómenos, la realidad es que el nombre de Gustavo Bueno y su sistema, el materialismo filosófico, permanecen sepultados en el panteón familiar, por motivos que explicaremos a continuación.

La impresionante obra de Gustavo Bueno… que resulta imposible encontrar unida

Bueno es autor de alrededor de cuarenta obras impresas, de miles de artículos académicos y de infinidad de conferencias y lecciones. Todo un legado monumental que sin embargo no se publicó de forma ordenada, sino que por diversas circunstancias se desparramó de forma dispersa, y así permanece todavía hoy, siendo buena parte de ella inencontrable: pese a haber publicado numerosas obras en editoriales de prestigio, especialmente en el período que abarca desde 1996, año de publicación de El mito de la cultura en Editorial Prensa Ibérica, hasta el año 2010, fecha de publicación de El fundamentalismo democrático en la editorial Temas de Hoy, estas ediciones, por el propio proceso de oferta y demanda, pronto fueron descatalogadas y se convirtieron a día de hoy en pasto de especuladores, que ofrecen a precios desorbitados los escasos ejemplares disponibles para su venta.

La realidad es que el nombre del filósofo y su sistema, el materialismo filosófico, permanecen sepultados en el panteón familiar.

Sin duda la mayor ausencia que se detecta en la figura de Gustavo Bueno y del sistema que él fundó, el materialismo filosófico, reside en esa imposibilidad de disponer de su obra en cualquier biblioteca que se precie. Ya no solo clásicos como Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino o cualquier otro están al alcance del estudiante promedio o el ciudadano culto; incluso autores contemporáneos muy menores en calidad y en cantidad al propio Bueno disponen de su obra completa disponible para quien tenga el valor y el interés de leerla. El Padre Feijoo, que al igual que Gustavo Bueno sentó cátedra en la ciudad de Oviedo, tuvo la fortuna de disponer de un compañero suyo de la orden benedictina, Fray Martín Sarmiento, que se encargó de facilitar la publicación de su obra en volúmenes según la iba escribiendo, lo que permitió que el Teatro Crítico Universal (1726-1740) y las Cartas Eruditas (1742-1760) alcanzasen la increíble cifra para el siglo XVIII de 400.000 ejemplares de sus obras impresas. Sin embargo, en el caso de Gustavo Bueno, no existe, pese a todos los anuncios realizados, ningún proyecto ni a corto, medio ni largo plazo de la edición de sus Obras Completas; todo lo que podemos encontrar sobre él permanece desperdigado, parte por el ancho mundo virtual y parte por el laberíntico y usurario mundo de las librerías de viejo, sin orden ni concierto establecido.

Escasos, si no equivocados, cambios para difundir la gran obra de Bueno a grandes públicos

Si bien es cierto que el pasado año 2019 fue publicado por la Fundación que lleva el nombre del filosófo el «Volumen 1 de las Obras Completas de Gustavo Bueno», España frente a Europa, tal hecho no pasa, pese a todos los anuncios y etiquetas, de ser una reedición de una obra suya, por otro lado decisiva para entender las Ideas de Nación, Estado e Imperio, en especial en el contexto tan actual de la Nación Española, hoy tan en boca de todo el mundo como hace veinte años. Basta cotejar la edición actual con el texto de la primera edición de 1999 para comprobar que esta reedición apenas incluye como novedades algunas curiosidades archivísticas o de bibliófilos, como algunas notas manuscritas del propio Bueno (tal es el caso del concepto de Nación histórica que aparecería definido en España no es un mito, en el año 2005). No existe un plan para publicar las obras completas del mayor filósofo en lengua española, con permiso del Padre Feijoo, y comprobar en el sitio web de la Fundación que lleva su nombre que ni siquiera se ha recopilado una bibliografía completa y exhaustiva de la obra de Bueno, es suficiente prueba al respecto.

Como el lector de este artículo comprenderá, es más que patente que someter la obra de Bueno a meros criterios coyunturales sobre la actualidad de ciertas publicaciones suyas, es algo sumamente pobre. Ni criterio cronológico, ni sistemático, ni de ordenación propia de los bloques temáticos que corresponden a cualquier sistema filosófico que se precie. Bueno, que tan meticuloso fue con la «manía de clasificar», vería su obra, en caso de estar vivo, sometida a algo tan elástico como la demanda editorial…

Pobre difusión de la obra de Bueno se pretende realizar así, cuando en lugar de alentar la unificación de sus textos, clasificados como el rigor conceptual del materialismo filosófico así lo exige, se alienta aún más su dispersión. No podrá considerarse que la obra de Bueno haya sido convenientemente difundida mientras no esté accesible en su totalidad y magnitud, en cualquier gran biblioteca que se precie, no en una librería online o con breves fragmentos en forma audiovisual.

Continuando una sinfonía inacabada

Una de las cuestiones más discutidas estos últimos años sobre la obra de Bueno, es si existen materiales manuscritos u obras inéditas pendientes de salir a la luz. Quienes conocemos la forma de trabajar de Bueno, por haber sido, en cierto modo, «testigos presenciales» de su exposición en forma de seminarios, sabemos que acostumbraba a escribir numerosas notas y correcciones sobre las mismas, susceptibles de añadirse o suprimirse diversos fragmentos en el momento último de su redacción. Digamos que Bueno no redactaba obras acabadas, pensando en que en un plazo indeterminado vieran la luz.

Seguramente por ello, allá por el año 2014, cuando cumplió 90 años, Bueno señaló que tenía numerosas anotaciones sobre diversos temas, especialmente los relativos a la inconclusa Teoría del Cierre Categorial, pero que ni él mismo entendía la letra. Existen, sí es cierto, muchos materiales inéditos en diversos soportes (vídeos, apuntes) con los que reconstruir partes troncales del sistema (aunque no pensados más que como borradores puntuales, muchos de ellos ilegibles), como la Gnoseología materialista, su Filosofía de la Ciencia. Pero obviamente esa tarea desborda por completo a quien se mantiene preso en cuestiones meramente coyunturales o de actualidad.

Una nueva revista filosófica: Metábasis

Por lo tanto, se hacía necesario poner en marcha una iniciativa que recuperase y desarrollase buena parte del sistema del materialismo filosófico. Con este fin nació el 1 de Septiembre de 2018, justo cuando Gustavo Bueno hubiese cumplido 94 años, la Revista Metábasis, cuyos 4 números publicados en poco más de un año (con el número 5 próximo a publicarse) se encuentran disponibles en la web revistametabasis.com.

Con el término metábasis, que literalmente significa «más allá del género» y cuya vigencia se remonta a autores como Aristóteles, Quintiliano o el tan apreciado por Gustavo Bueno Edmund Husserl, se pretende recoger una idea presente en el materialismo filosófico: que las partes que constituyen nuestra realidad no se mantienen estáticas, sino que desbordan su origen conformando realidades nuevas. Si Gustavo Bueno, señalando a Platón y su principio de symploké, afirmó que ni todo se relaciona con todo ni nada se relaciona con nada, sino que existe una cierta relación entre las cosas, la propia Filosofía de tradición académica supone un desbordamiento de los diversos géneros (las categorías científicas y tecnológicas) que conforman las Ideas filosóficas más importantes: la Ciencia, la Política, la Moral, etc.

La propia idea de un sistema filosófico no es algo exento ni previo a los saberes tecnológicos o científicos, pues bebe de conceptos positivos como el sistema solar en Astronomía o los sistemas de ecuaciones en Matemáticas. Precisamente, continuando las propias ideas acuñadas por Gustavo Bueno, Revista Metábasis, que sigue los criterios de las revistas científicas para aprobar los artículos, ya ha abordado en su primer año de existencia las principales notas de la «sinfonía inacabada» que Bueno dejó como deber para sus seguidores: la involucración de las categorías científicas y la finalidad de los organismos vivientes, cuestiones clave para el desarrollo de la Gnoseología materialista, la Filosofía de la Ciencia que se contiene en la Teoría del Cierre Categorial.

Conclusión

En resumen, este sentido del desbordamiento del género o el ir «más allá de la serie» es el que anima a la flamante Revista Metábasis: el ir más allá de donde llegó Gustavo Bueno, convencidos de que el sistema del materialismo filosófico aún tiene mucho que ofrecer. Iniciada su andadura, Revista Metábasis pretende convertirse en un espacio interdisciplinar, que abarque multitud de disciplinas y puntos de vista. Autores de diversas partes del mundo, especialmente dentro del ámbito de la lengua española, en España, Estados Unidos, Argentina o México, forman parte de un elenco que pretende mantener viva la llama del sistema filosófico que Bueno fundó y que ya habla «más allá del arco de sus dientes», cuatro años después de su fallecimiento.

Rodríguez Pardo, JM (21 de enero de 2020). Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, cuatro años después. La Nueva España, 26.27.

 

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Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, cuatro años después

Gustavo Bueno 2014Fue allá por el año 1873 cuando Carlos Marx, en el Epílogo de la segunda edición de El Capital, señaló a propósito de Hegel, a quien consideraba su maestro, que apenas unas décadas después de su fallecimiento había sido reducido a «perro muerto», de forma idéntica a como Moisés Mendelssohn trataba al hispanojudío Benito Espinosa en el siglo XVIII, al que consideraba totalmente caído en el olvido. Rastreando en la Historia de la Filosofía, es fácil detectar que son muchos los filósofos para los que su fallecimiento supone esa condición tan nefasta.

Por desgracia, esta condición incluye a Gustavo Bueno, de cuyo obituario se cumplirán cuatro años el próximo 7 de Agosto, y cuya figura, en lugar de disfrutar del prestigio del famoso «natalicio eterno» que señalaba Séneca, ha desaparecido en la práctica de nuestro día a día al igual que el sistema que él fundó, el materialismo filosófico. De nada sirven las apropiaciones interesadas que algunos supuestos seguidores suyos, conformistas hasta el punto de exhibirse como gentes «de izquierdas» (algo que hubiera denostado el propio Bueno) para poder ocupar alguna columna periodística o aparecer en televisiones de cuarta fila, están realizando. En el colmo del oportunismo, se ha llegado a vincular a Bueno, a partir de relaciones accidentales con alguno de sus dirigentes, con ciertos partidos políticos de nuevo cuño. Más allá de estos lamentables fenómenos, la realidad es que el nombre de Gustavo Bueno y su sistema, el materialismo filosófico, permanecen sepultados en el panteón familiar, por motivos que explicaremos a continuación.

La impresionante obra de Gustavo Bueno… que resulta imposible encontrar unida

Bueno es autor de alrededor de cuarenta obras impresas, de miles de artículos académicos y de infinidad de conferencias y lecciones. Todo un legado monumental que sin embargo no se publicó de forma ordenada, sino que por diversas circunstancias se desparramó de forma dispersa, y así permanece todavía hoy, siendo buena parte de ella inencontrable: pese a haber publicado numerosas obras en editoriales de prestigio, especialmente en el período que abarca desde 1996, año de publicación de El mito de la cultura en Editorial Prensa Ibérica, hasta el año 2010, fecha de publicación de El fundamentalismo democrático en la editorial Temas de Hoy, estas ediciones, por el propio proceso de oferta y demanda, pronto fueron descatalogadas y se convirtieron a día de hoy en pasto de especuladores, que ofrecen a precios desorbitados los escasos ejemplares disponibles para su venta.

Sin duda la mayor ausencia que se detecta en la figura de Gustavo Bueno y del sistema que él fundó, el materialismo filosófico, reside en esa imposibilidad de disponer de su obra en cualquier biblioteca que se precie. Ya no solo clásicos como Platón, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino o cualquier otro están al alcance del estudiante promedio o el ciudadano culto; incluso autores contemporáneos muy menores en calidad y en cantidad al propio Bueno disponen de su obra completa disponible para quien tenga el valor y el interés de leerla. El Padre Feijoo, que al igual que Gustavo Bueno sentó cátedra en la ciudad de Oviedo, tuvo la fortuna de disponer de un compañero suyo de la orden benedictina, Fray Martín Sarmiento, que se encargó de facilitar la publicación de su obra en volúmenes según la iba escribiendo, lo que permitió que el Teatro Crítico Universal (1726-1740) y las Cartas Eruditas (1742-1760) alcanzasen la increíble cifra para el siglo XVIII de 400.000 ejemplares de sus obras impresas. Sin embargo, en el caso de Gustavo Bueno, no existe, pese a todos los anuncios realizados, ningún proyecto ni a corto, medio ni largo plazo de la edición de sus Obras Completas; todo lo que podemos encontrar sobre él permanece desperdigado, parte por el ancho mundo virtual y parte por el laberíntico y usurario mundo de las librerías de viejo, sin orden ni concierto establecido.

Escasos, si no equivocados, cambios para difundir la gran obra de Bueno a grandes públicos

Si bien es cierto que el pasado año 2019 fue publicado por la Fundación que lleva el nombre del filosófo el «Volumen 1 de las Obras Completas de Gustavo Bueno», España frente a Europa, tal hecho no pasa, pese a todos los anuncios y etiquetas, de ser una reedición de una obra suya, por otro lado decisiva para entender las Ideas de Nación, Estado e Imperio, en especial en el contexto tan actual de la Nación Española, hoy tan en boca de todo el mundo como hace veinte años. Basta cotejar la edición actual con el texto de la primera edición de 1999 para comprobar que esta reedición apenas incluye como novedades algunas curiosidades archivísticas o de bibliófilos, como algunas notas manuscritas del propio Bueno (tal es el caso del concepto de Nación histórica que aparecería definido en España no es un mito, en el año 2005). No existe un plan para publicar las obras completas del mayor filósofo en lengua española, con permiso del Padre Feijoo, y comprobar en el sitio web de la Fundación que lleva su nombre que ni siquiera se ha recopilado una bibliografía completa y exhaustiva de la obra de Bueno, es suficiente prueba al respecto.

Como el lector de este artículo comprenderá, es más que patente que someter la obra de Bueno a meros criterios coyunturales sobre la actualidad de ciertas publicaciones suyas, es algo sumamente pobre. Ni criterio cronológico, ni sistemático, ni de ordenación propia de los bloques temáticos que corresponden a cualquier sistema filosófico que se precie. Bueno, que tan meticuloso fue con la «manía de clasificar», vería su obra, en caso de estar vivo, sometida a algo tan elástico como la demanda editorial…

Pobre difusión de la obra de Bueno se pretende realizar así, cuando en lugar de alentar la unificación de sus textos, clasificados como el rigor conceptual del materialismo filosófico así lo exige, se alienta aún más su dispersión. No podrá considerarse que la obra de Bueno haya sido convenientemente difundida mientras no esté accesible en su totalidad y magnitud, en cualquier gran biblioteca que se precie, no en una librería online o con breves fragmentos en forma audiovisual.

Continuando una sinfonía inacabada

Una de las cuestiones más discutidas estos últimos años sobre la obra de Bueno, es si existen materiales manuscritos u obras inéditas pendientes de salir a la luz. Quienes conocemos la forma de trabajar de Bueno, por haber sido, en cierto modo, «testigos presenciales» de su exposición en forma de seminarios, sabemos que acostumbraba a escribir numerosas notas y correcciones sobre las mismas, susceptibles de añadirse o suprimirse diversos fragmentos en el momento último de su redacción. Digamos que Bueno no redactaba obras acabadas, pensando en que en un plazo indeterminado vieran la luz.

Seguramente por ello, allá por el año 2014, cuando cumplió 90 años, Bueno señaló que tenía numerosas anotaciones sobre diversos temas, especialmente los relativos a la inconclusa Teoría del Cierre Categorial, pero que ni él mismo entendía la letra. Existen, sí es cierto, muchos materiales inéditos en diversos soportes (vídeos, apuntes) con los que reconstruir partes troncales del sistema (aunque no pensados más que como borradores puntuales, muchos de ellos ilegibles), como la Gnoseología materialista, su Filosofía de la Ciencia. Pero obviamente esa tarea desborda por completo a quien se mantiene preso en cuestiones meramente coyunturales o de actualidad.

Una nueva revista filosófica: Metábasis

Por lo tanto, se hacía necesario poner en marcha una iniciativa que recuperase y desarrollase buena parte del sistema del materialismo filosófico. Con este fin nación el 1 de Septiembre de 2018, justo cuando Gustavo Bueno hubiese cumplido 94 años, la Revista Metábasis, cuyos 4 números publicados en poco más de un año (con el número 5 próximo a publicarse) se encuentran disponibles en la web revistametabasis.com.

Con el término metábasis, que literalmente significa «más allá del género» y cuya vigencia se remonta a autores como Aristóteles, Quintiliano o el tan apreciado por Gustavo Bueno Edmund Husserl, se pretende recoger una idea presente en el materialismo filosófico: que las partes que constituyen nuestra realidad no se mantienen estáticas, sino que desbordan su origen conformando realidades nuevas. Si Gustavo Bueno, señalando a Platón y su principio de symploké, afirmó que ni todo se relaciona con todo ni nada se relaciona con nada, sino que existe una cierta relación entre las cosas, la propia Filosofía de tradición académica supone un desbordamiento de los diversos géneros (las categorías científicas y tecnológicas) que conforman las Ideas filosóficas más importantes: la Ciencia, la Política, la Moral, etc.

La propia idea de un sistema filosófico no es algo exento ni previo a los saberes tecnológicos o científicos, pues bebe de conceptos positivos como el sistema solar en Astronomía o los sistemas de ecuaciones en Matemáticas. Precisamente, continuando las propias ideas acuñadas por Gustavo Bueno, Revista Metábasis, que sigue los criterios de las revistas científicas para aprobar los artículos, ya ha abordado en su primer año de existencia las principales notas de la «sinfonía inacabada» que Bueno dejó como deber para sus seguidores: la involucración de las categorías científicas y la finalidad de los organismos vivientes, cuestiones clave para el desarrollo de la Gnoseología materialista, la Filosofía de la Ciencia que se contiene en la Teoría del Cierre Categorial.

Conclusión

En resumen, este sentido del desbordamiento del género o el ir «más allá de la serie» es el que anima a la flamante Revista Metábasis: el ir más allá de donde llegó Gustavo Bueno, convencidos de que el sistema del materialismo filosófico aún tiene mucho que ofrecer. Iniciada su andadura, Revista Metábasis pretende convertirse en un espacio interdisciplinar, que abarque multitud de disciplinas y puntos de vista. Autores de diversas partes del mundo, especialmente dentro del ámbito de la lengua española, en España, Estados Unidos, Argentina o México, forman parte de un elenco que pretende mantener viva la llama del sistema filosófico que Bueno fundó y que ya habla «más allá del arco de sus dientes», cuatro años después de su fallecimiento.

Rodríguez Pardo, JM (20 de enero de 2020). Gustavo Bueno y el materialismo filosófico, cuatro años después. La Opinión de Málaga.

 

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La Constitución, según Gustavo Bueno

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Valbuena, Felicísimo (15 de Diciembre de 2019).

La Constitución según Gustavo Bueno, La Nueva España, 28.30.

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La situación política actual, desde la filosofía de Gustavo Bueno

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Gustavo Bueno (1924-2016)

Valbuena, Felicísimo (03 de Noviembre de 2019). La situación política actual, desde la filosofía de Gustavo Bueno, La Nueva España, 32.33.

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El sentido del humor de Gustavo Bueno

Gustavo Bueno 2014

Valbuena de la Fuente, F. (21 de abril de 2019),

El sentido del humor de Gustavo Bueno, La Nueva España, Suplemento Siglo XXI, 14-5.

 

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Qué significa ser de derechas según Gustavo Bueno

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Valbuena de la Fuente, F. (17 de marzo de 2019), ¿Qué significa ser de derechas en la España actual? La Nueva España, Suplemento Siglo XXI, 10-1.

 

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Qué significa ser de izquierdas según Gustavo Bueno

Qué significa ser de izquierdas (según Gustavo Bueno)1

Valbuena de la Fuente, F. (10 de marzo de 2019), ¿Qué significa ser de izquierdas? La guía útil que dejó Gustavo Bueno. La Nueva España, Suplemento Siglo XXI, 4-5.

 

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Artículo de Felicísimo Valbuena sobre España frente a Europa de Gustavo Bueno

Es bien sabido que Alejandro Dumas aEspaña Frente a Europacabó Los tres mosqueteros y, en la misma página, empezó a escribir Veinte años después con la que continuaba la trilogía sobre D’Artagnan.

Me ha venido este hecho a la memoria al recordar que, hace veinte años, Gustavo Bueno sorprendió al poner en claro lo que estaba confuso en el ambiente de los medios de comunicación: cuántas maneras había de concebir qué era España. Él no se limitó a rastrear empíricamente las opiniones de la gente o de los historiadores, por ejemplo. Como si fuera una encuesta. Recuerdo que el científico social al que más he admirado, Russell L. Ackoff, cuando impartió un Curso extraordinario en la Escuela de Organización Industrial, afirmó como si fuera algo simple de observar: «Fíjense ustedes en que, muchas veces, cuando alguien no tiene ni idea de cómo enfocar un asunto, lo que hace es encargar una encuesta».

Gustavo Bueno, además de reflexionar y escribir, se comprometía

Bueno enfocó el tema de España, partiendo de su sólido sistema filosófico y llegó a unos resultados que ningún estudio anterior ni posterior ha alcanzado. No le importó que algunos historiadores se fueran a molestar porque entraba en su terreno. Los hechos han venido a demostrar que él tenía un marco conceptual mucho más potente que el de los historiadores. Además, él se comprometía.

Si viviera hoy, por supuesto que se hubiera pronunciado, una vez más, sobre el problema catalán y sobre la campaña contra Colón en Norteamérica. Y lo hubiera hecho con argumentos y hechos históricos. Justamente, lo que ha faltado a las embajadas y a la Academia Española de la Historia. En 1997, dos años antes de la obra de Bueno, apareció el libro colectivo España. Reflexiones sobre el ser de España, publicado por la Real Academia de la Historia. Lo que demostró ese libro es que la filosofía no es el punto fuerte de los historiadores españoles.

La obra en la que Bueno dejó plasmados sus puntos de vista resultó llamativa en su tiempo – España frente a Europa. En el capítulo I —«¿Qué es España? Diferentes formas de pensar su identidad»— elaboró una cartografía filosófica, si se me permite la expresión, que me parece una auténtica obra de arte. Sólo hay que compararlo con la obra de la RAH que acabo de citar.

Unidad e identidad

Gustavo Bueno pone un ejemplo para distinguir entre unidad e identidad. Una trabazón de dos largueros de madera o metal ligados por múltiples travesaños paralelos y equidistantes, solidarios a los largueros, puede permanecer como unidad invariante en abstracto; pero esas unidades complejas de trabazón pueden recibir identidades diferentes. Serán una «escalera de mano» cuando los largueros se dispongan en dirección vertical al suelo y la «estructura» se apoye sobre una pared; serán una unidad de trabazón con una «verja», cuando sus largueros se dispongan horizontalmente y se fijen a las columnas de un portón.

Después de distinguir entre unidad e identidad, Bueno estudia las ocho funciones de identidad de la unidad de España.

No dispongo de espacio suficiente para explicar todo el armazón filosófico que emplea Bueno, porque haría ilegible esta columna. De todas las maneras, procuraré presentar, en la medida de lo posible, el lenguaje que emplea Bueno.

Categorías atributivas: Ejemplos y funciones de identidad

¿En qué coinciden las partes del cuerpo humano, el conjunto de todos los vivientes, el de las especies que descubrió el fraile agustino Gregor Mendel, el de los poliedros regulares, el de todos los elementos de la tabla periódica o el de los continentes? En que cada uno de esos conjuntos, o todos, tienen propiedades comunes pero predominan entre ellos los aspectos diferenciales; sus partes son heterogéneas. Los cinco continentes coinciden en unos aspectos y se diferencian en otros. Gustavo Bueno llama categorías atributivas a esos todos o conjuntos.

Entonces, veamos cómo Bueno aplica estas categorías a cuatro funciones de la identidad de España.

La importancia de Roma en la actual Europa de las naciones canónicas o de las patrias.

El concepto más obvio de España, que se nos da dentro de la función f(1) de identidad, corresponde, sin duda, a la modulación de la Idea de España, que parece delimitada, más bien de modo negativo y externo. Ésta pudo ser establecida, aunque de un modo muy confuso, cuando las naves fenicias o cartaginesas pudieron surcar el Mediterráneo, tocar en las costas del Levante o de las Columnas de Hércules, incluso atravesarlas, y rodear la Península hasta llegar a Irlanda.

Fueron los romanos, en las guerras contra Cartago, quienes originariamente establecieron la unidad de las partes de España, es decir, la función f(2). Los romanos diferenciaron minuciosamente estas partes siguiendo a veces las fronteras de los pueblos que las habitaban, o de los yacimientos de metales o minerales que les interesaban; pero las reclasificaron primero en dos grandes divisiones, la Hispania Citerior y la Hispania Ulterior, después en tres, en cuatro o en cinco, obtenidas por subdivisiones y rectificaciones de las anteriores. Asimismo, interconectaron, paso a paso, esas partes entre sí por medio de calzadas; fundaron ciudades, introdujeron una lengua común, el latín, que fue desplazando a los idiomas indígenas.

Fueron tan importantes los romanos en España y en otros países que el grupo Monty Python resaltó con ironía la importancia de los romanos en la película La vida de Brian, en uno de los diálogos llenos de ingenio de la película. «Y a cambio ¿qué nos han dado los romanos?». Y así van saliendo los siguientes puntos: El acueducto. “Ah sí sí, eso sí nos lo han dado”. Y el alcantarillado. Y las calzadas, la irrigación, la sanidad, la enseñanza, el vino, los baños públicos, el orden público. Total, casi nada. Quiero decir, casi todo.

En sus escritos y vídeos grabados desde los que Gustavo Bueno sigue y seguirá irradiando años y años, demuestra una facilidad sin orillas para relacionar hechos y asuntos muy alejados en el tiempo. Él contemplaba los hechos de su presente y diagnosticó sin dudarlo: es innegable que el mismo tipo de identidad de España, que fue instaurada hace más de veinte siglos por Roma, es el que intentan poner en pie en nuestros días, si bien cambiando profundamente de parámetros, quienes pretenden definir la nueva identidad de España en cuanto parte formal de Europa. Conciben una Europa como una totalidad constituida por sus diferentes «naciones canónicas»: la «Europa de las Patrias» de la que habló De Gaulle.

La Europa de los Pueblos. El diagnóstico de Ángel Lozano

También se dio cuenta Bueno que, entre las modulaciones de estas variantes f(2) de la unidad de España, está el proyecto de quienes defienden la integración de España en Europa, pero entendida no ya como una «Europa de las Patrias», sino como una «Europa de los Pueblos», de una «Europa de las Culturas», de una «Europa de las regiones».

Aquí está el meollo de las dos concepciones que están polemizando en España y en algunos lugares de Europa. Los separatistas afirman que España no es una nación ni, por supuesto, una cultura con identidad («no existe la cultura española»); España no sería sino un conglomerado de naciones, de culturas o de pueblos («los pueblos de España»), de nacionalidades. El conjunto de estos pueblos o culturas tiene, sin duda, una unidad aparente, pero, en realidad, tal unidad debiera ser resuelta en «unidades políticas reales» tales como: Galicia, Asturias, Euskalerría, Cataluña, Mallorca, Valencia, etc.

Si todos estos proyectos se cumplieran, la superestructura «España» habría desempeñado, en el silogismo de la historia, el papel que corresponde a cualquier término medio en tanto que él está llamado a desaparecer en la conclusión («Cataluña es España, España es Europa, luego Cataluña es Europa… sin necesidad de pasar por España»).

Ha habido un autor que ha profundizado en esta concepción de la Europa de los Pueblos: Ángel Lozano, que algunas veces firmaba como A. Beloki. Según publicó en la revista de pensamiento Chispas, ya en 2004, investigó por qué estaba tan candente este asunto. Y él diagnosticó lo que estaba pasando. Bajo la dirección y la supervisión directa de los centros de poder del Estado alemán, la fragmentación política del mapa europeo seguía el curso iniciado a principios de los 90 por la fragmentación yugoslava y la partición de Checoslovaquia. A través de un conjunto de organismos incrustados en el seno de la UE y financiados directamente por diversos organismos estatales alemanes, todas las fuerzas que trabajan en cada uno de los países europeos por la fragmentación encuentran los recursos y el impulso político necesario para su desarrollo. Entonces, no es extraño, podemos añadir, las sentencias de algunos tribunales alemanes y belgas: se mueven mentalmente en la esfera de la Europa de los Pueblos. Ángel Lozano especificaba las organizaciones que estaban subvencionadas por el Ministerio del Interior alemán.

Lozano añadía más: Paralelamente al desarrollo del proyecto de la Europa alemana de la fragmentación, en nuestro país venía desarrollándose desde finales de los años 70 un fenómeno que converge, en sus intereses materiales, con él. Una serie de errores y excesos en la descentralización política y administrativa del Estado de las autonomías cometidos desde la Transición, han dado lugar a la aparición de unas nuevas burguesías burocrático-administrativas regionales, dotadas del enorme poder que le confieren las estructuras de poder autonómico, y cuyo desarrollo depende de arrebatar constantemente nuevas competencias al estado central y blindarse frente a él. Crean así la base política y de clase sobre la que actúa el proyecto fragmentador alemán.

España como entidad autárquica y la España de las 49 provincias

La función f (3) de la unidad es la que se plasma en quienes conciben a España como una «entidad perfecta», irreductible a cualquier otra entidad de su género, con la cual podrá convivir o coexistir, desde luego, pero manteniendo siempre las diferencias irreductibles. Estamos así muy cerca de las teorías de la «España autárquica» (constituida como un «Estado comercial cerrado») y «autosuficiente», al menos, desde el punto de vista de su identidad cultural o espiritual. Esta corriente viene desde los ilustrados, que desarrollaron algunos proyectos pintorescos para borrar diferencias entre provincias que sólo llevaban al enfrentamiento.

El modelo f(4) nos pone ante la Idea de España que ha estado comúnmente vigente a lo largo del último siglo y medio: la España de las cuarenta y nueve provincias. Diferenciadas entre sí con toda precisión, sin menoscabo de la unidad de su conjunto (a su vez bien delimitado) respecto de los Estados vecinos, sin perjuicio de las eventuales relaciones de copertenencia a diferentes «totalidades intermedias» como «Europa», «Países cristianos», etc.

Funciones de identidad de España basadas en categorías distributivas

¿Qué queremos decir cuando hablamos de «la totalidad constituida por el conjunto de monedas procedentes de un mismo cuño» o de que «todos los mamíferos son vertebrados»? Que las partes son homogéneas y pueden caracterizarse por una serie de propiedades comunes; que agrupan sus partes (elementos o individuos) de tal manera que lo que se dice de todos se dice también de cada uno de los miembros en particular. Gustavo Bueno concibe así a las categorías distributivas. Los todos distributivos forman «colectivos». Cuando decimos «El Parlamento votó» queremos expresar que todos y cada uno de los presentes en el hemiciclo votaron.

La función de identidad f(5) se refiere a las posibles concepciones de España que la identifiquen como parte distributiva de alguna totalidad distributiva envolvente. Ejemplo: el concepto teórico de «Estado soberano» utilizado en el Derecho Internacional). Quien, refiriéndose a España y viviendo en ella, utiliza la consabida expresión: «este País, emplea, sin saberlo, la prosa de la función f(5) de identidad. Ejemplo: la «definición oficial» de España como uno de los 226 Estados soberanos de derecho que pertenecen a la ONU. Para muchos españoles, la identidad que España recibe de esta condición es considerada como la vía más propia y directa para formar parte de la «Comunidad Internacional» (otros dirán: de la «Civilización»).

Si alguien concibe a España como si ella fuese una clase de totalidades universales tales como la «clase de las familias humanas», la «clase de los ciudadanos», o la «clase de las personas humanas», «Género Humano», o «Humanidad»< estaríamos utilizando este tipo de función. En realidad, ésta es la perspectiva que se adopta siempre que se habla de los «Derechos humanos», con referencia «distributiva» a un país determinado.

La España de marxistas radicales, anarquistas y verdes

Aquellas concepciones políticas de estirpe marxista radical (o también anarquista), que alcanzaron su cenit ideológico en el período de las entreguerras mundiales utilizaban la función de identidad f(6), considerando como superestructuras «eliminables en la conclusión» no sólo a España, sino también a Europa.

El capitalismo no tiene patria: «España» o «Europa» son solamente sobrenombres de sectores diferentes de una misma administración a cargo de una misma clase social», la de los explotadores; y el proletariado, por descontado, se dirá, tampoco tiene patria. La verdadera identidad de los españoles será, pues, para unos, la que les confiere su identidad como proletarios dispuestos a «reabsorber» a los explotadores: Cataluña, como Francia, España o Alemania son sólo uniformes «de quita y pon» utilizados por los combatientes.

Bueno subrayaba que estos modos de entender la identidad, por metafísicos o utópicos que parezcan, vuelven hoy a inspirar poderosos movimientos ideológicos de la llamada «izquierda ecológica» o «izquierda verde».

La España del alcalde de Móstoles. Las Españas».

Según un primer modelo f(7), las partes en las que se distribuye el todo España serían reconocidas como partes equivalentes: España sería un «discontinuo homogéneo», en el sentido de que «lo que es propiamente español» se considerará como realizándose en cualquiera de sus territorios, sociedades, municipios o regiones. Valdría la fórmula: «donde quiera que reconozcamos una parte de España, allí estará España íntegra, aun cuando las demás partes desaparezcan o se eclipsen». Bueno pone el ejemplo del alcalde de Cistierna cuando Martínez Campos dio el golpe de Estado. Pienso que aquí entra también el alcalde de Móstoles en 1808.

Finalmente, en la función f(8), la Idea de España vendrá a ser una suerte de Idea universal o análoga que se realizase inmediatamente en múltiples partes, cada una de las cuales reproduciría (con las variaciones consiguientes), una misma Idea de España. Se trata de que España se concebirá ahora como un conjunto de partes, heterogéneas y aun contrapuestas, cada una de las cuales recibirá ya propiamente la denominación de España. La concepción de España que más se aproxima a esta paradójica estructura es la que actúa en el fondo de la expresión «las Españas» de tan difícil interpretación.

Bueno enfoca esta función f(8) planteando el asunto filosófico de los géneros, que no son únicamente de Porfirio, como estudiamos en la Filosofía del Bachillerato, sino de Plotino. Él ve que el plural «las Españas» nos remite a la unidad propia del género plotiniano respecto de sus especies. Aquí ocurriría lo que pasaba con los heráclidas que, al decir de Plotino, «pertenecen al mismo género, no porque sean iguales, sino porque descienden de la misma estirpe». Ahora bien, remontándonos a Roma, en la medida en que estas circunscripciones, procedentes de la «división de un mismo tronco», Hispania, llegaron a gozar de una autonomía administrativa suficiente. Así es como requerían una distribución de pretores, o gobernadores, o funcionarios, relativamente independientes, los unos respecto de los otros. Y se comprendería bien que, desde Roma, pudieran ser vistas las circunscripciones establecidas en la primitiva Hispania como «Hispaniae» diversas, aunque analógicas a efectos administrativos. Tal sería el caso también del plural «las Galias» y, siglos después, con el plural «las Américas». De acuerdo con esto, fueron lógicos los intentos de incluir en el conjunto de las Españas a los virreinatos americanos.

Conclusión: Bueno ofrece un panorama filosófico muy completo que puede servir, a las embajadas y a algunas Academias, como plataforma para enfocar las tensiones del presente. Lo que está en juego actualmente es qué utilidad política tienen Embajadas y Academias si pierden la pugna de la opinión pública española e internacional. Como dicen los boxeadores, los golpes dados en el último combate no cuentan para el siguiente. A diferencia de los políticos, diplomáticos e historiadores que han optado por mantener un perfil bajo, el sistema de Gustavo Bueno sostiene que las polémicas forman parte de la ciencia, bajo la figura de los «dialogismos». Los hechos le han dado y le dan la razón. Los conceptos que no son sometidos a discusión, acaban por perder fuerza y no interesar a nadie.

Valbuena, Felicísimo (03 de Febrero de 2019). Gustavo Bueno y las ocho maneras de entender la identidad de España, La Nueva España, 30.31.

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ISSN 2605-3489