Los límites del Ego y del mundo

Gustavo Bueno 2014Porque ahora el ego no se vuelve «de espaldas» a la realidad, sino que «le da la cara» e intenta «comprenderla» en su totalidad. Y no tanto porque llegue a convencerse de que ha penetrado «en su último fondo». Será suficiente que se crea capaz de levantar un «mapamundi» de esta realidad, orientado más que a fingir que en él se aclaran todos los enigmas del Universo, a representar los lugares del mapa en los cuales los enigmas se delimitan como grietas o como agujeros que rasgan la superficie del propio mapa.

Ahora bien: la lenta y sinuosa evolución del ego (de los egos) hacia el Ego trascendental, que consideramos entrelazado con la filosofía materialista, no podría tener lugar como un proceso individual, sino como un proceso histórico y colectivo de desarrollo de la racionalidad tecnológica y político social, en confluencia o realimentación mutua. Una realimentación tal que permita la ampliación sucesiva de los dominios particulares (tecnológicos o políticos) del Ego, ampliación que determinará los enfrentamientos mutuos.

No es necesario suponer que el ego trascendental requiera el postulado «aureolar» de una cultura universal dotada de unicidad. Es suficiente que el ego filosófico presuponga la unicidad del mundo real (finito) y la unicidad de alguna cultura o conjunto de instituciones que se manifiestan como dotadas de mayor potencia que las demás.

Bueno, Gustavo (2016). El ego trascendental. Oviedo: Pentalfa, 310.

revistametabasis.com

ISSN 2605-3489

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