En Enero… Ucrania, satélite de EEUU

Los mecanismos descritos muestran cómo el sistema financiero neoliberal aplicaba en Ucrania los habituales mecanismos de la «terapia de choque» que ya habían experimentado otros países en la Posguerra Fría, y
entre ellos la Rusia de Yeltsin en los años noventa. Por lo tanto, existía una continuidad con el periodo de la denominada «economía canalla», descrito en su día por Loretta Napoleoni. Más crudo, si se quiere, aún más desvergonzado y atropellado. El sistema todavía estaba convaleciente de la Gran Recesión y aplicaba cinta americana por aquí y por allá para mantener unidas las piezas del puzzle, aunque a veces eran imposibles de encajar.

Más allá del abrazo de oso de la Unión Europea, Ucrania parecía haberse convertido en un Estado clientelar de los estadounidenses. El entonces
vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, lo decía medio en broma, medio en serio: «¡Hablo más por teléfono con Poroshenko que con mi mujer!». Pero no era el único. La Embajada estadounidense era el centro del poder en Kiev: los mismos políticos ucranianos se referían abiertamente a nombramientos y despidos en el gobierno examinados personalmente
por el embajador Geoffrey Pyatt, e incluso el mismísimo vicepresidente Joe Biden. Sí, el mismo que alcanzaría la presidencia de los Estados Unidos en 2021 y al año siguiente haría suya la «guerra de Putin» en Ucrania.

[Veiga, F. (2023). Ucrania 22. La guerra programada. Madrid: Alianza Editorial, p. 169].

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ISSN 2605-3489

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