La involucración entre categorías científicas como relación

Asimismo, las relaciones se vinculan deícticamente a diversos dominios o campos de la
realidad. Son, por lo tanto, comunes a diversos campos, involucrando más de una categoría. Es
el caso de la involucración de las categorías científicas, que estudiamos en el año 2019. Un
ejemplo muy interesante de involucración lo tenemos en el caso de la Serie de Leibniz o
«relación de Leibniz», para Bueno otra forma de «”involucración de la Aritmética y de la
Geometría” en situaciones gnoseológicas relevantes tales como la constituida por la «relación
de Leibniz»: 1/1 – 1/3 + 1/5 – 1/7… → π/4, que obliga a comunicar los géneros matemáticos,
tradicionalmente designados como cantidad discreta y como cantidad continua, considerados
como incomunicables)». Por lo tanto, el número π es una relación geométrica, que demuestra que los géneros están comunicados . La involucración es una relación dada en las ciencias a la escala de sus campos.

Rodríguez Pardo, J. M. (2024). Filosofía de las Relaciones.

Revista MetábasisNº 17, p. 25.

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En breve… La relación es un elemento incorpóreo

La otra «pista» a lo largo de la cual se mueve la razón dialéctica, que remonta la corporeidad, partiendo de ella, es de naturaleza bien distinta. Diríamos que en lugar de ser física o química, es geométrica (M3), y por ello ha podido ser ampliamente transitada desde los tiempos de Platón. Dado un universo sembrado de cuerpos (astros, células, moléculas), es necesario también reconocer las relaciones de distancia entre ellos. Pero las distancias entre los cuerpos no son corpóreas —la distancia entre los astros no es un rosario de astros; la distancia entre las células no es una cadena de células; la distancia entre las moléculas no es una molécula—, sin que por ello pueda en ningún momento afirmarse que sean «inmateriales». Esas distancias (que fueron llamadas «vacío» por los atomistas antiguos), cuya realidad es tan efectiva, por lo menos, como la que puede serle atribuida a los propios cuerpos (es decir: no es posible defender la opinión de la idealidad de esas distancias si, al mismo tiempo, no se defiende la «idealidad» de los cuerpos distanciados), son plenamente materiales, aunque sean incorpóreas (Bueno, G., 1972, Ensayos materialistas. Madrid: Editorial Taurus, pp. 32-3).

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Esta semana… La relación como una asociación de ideas

«La palabra relación se utiliza normalmente en dos sentidos bastante diferentes: nombra por una parte la cualidad por la que se unen dos ideas en la imaginación, llevando naturalmente la una a la otra —como hemos explicado anteriormente— , y por otra la circunstancia particular en que, incluso en la unión arbitraria de dos ideas en la fantasía, podemos pensar que es conveniente compararlas. En el lenguaje corriente es siempre el primer sentido lo que nombramos con la palabra relación; sólo en filosofía lo extendemos, para indicar cualquier asunto determinado de comparación, sin un principio de enlace». (Hume, D., 1992, Tratado de la naturaleza humana. Madrid: Editorial Tecnos, p. 58).

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En breve… El feminismo ha liberado a los hombres

El hombre proponía y el destino decidía, resultando una trayectoria vital escrita con un hilo narrativo de naturaleza dual. Por un lado, el trabajo (la carrera laboral o profesional), como principal hilo conductor de la identidad masculina. Y por otro lado, en estrecha dependencia con el trabajo, la familia (obtenida en función del estatus profesional), como segundo hilo conductor de la condición masculina: pues tu mujer y tus hijos reflejaban y reproducían el poder social que por tus propios méritos habías logrado alcanzar.

Pues bien, nada de esto es ya posible durante la modernidad tardía. Por una parte, las cargas familiares se están aligerando tanto que parecen a punto de desvanecerse. Las mujeres se independizan económicamente, los hijos son educados por el Estado y, sobre todo, los padres-maridos ya no pueden considerarse autores de la suerte que corran ni sus cónyuges ni sus hijos, por lo que ya no se sienten obligados a responsabilizarse de ellos. De ahí que los varones posmodernos se conviertan en maridos desertores y padres ausentes. (Gil Calvo, E., 1997. El nuevo sexo débil. Los dilemas del varón posmoderno. Madrid: Editorial Temas de Hoy, p. 194)

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Próximamente… El cerebro humano capta relaciones

Ahora, si colocamos los electrodos en la cabeza de una persona normal despierta y atenta, obtendremos, a un nivel superior de amplitud, un grupo de registros que a primera vista parecerán casi iguales a los del «ruido». Pero si examinamos estos registros con un analizador de frecuencias o con un toposcopio, no obtenemos los mismos resultados monótonos. Algunas bandas de frecuencia son ocupadas más a menudo que otras; la actividad momentánea en varios canales exhibe una relación congruente de fase; un promedio obtenido sobre un periodo prolongado no se asemeja a ninguna de las muestras que se promediaron. En otras palabras, estamos ante un pattern que sólo logramos distinguir del «ruido» comparando las estadísticas de su distribución en frecuencia, fase y espacio, con los resultados que serían de esperarse con un verdadero «ruido» casual.

Es difícil captar estos conceptos sin familiaridad previa con el problema. Un ejemplo tomado de la lingüística pudiera ser útil. Atención. Las letras de esta frase pueden disponerse en cualquier orden: sal sartel ne droeda tsereiuq lauce sarf ne nedeupe srenopsid. Al revolverlas lo suficiente, las letras pierden su sentido; pero en la frase traspuesta anterior el significado es muy fácil de descubrir (Grey Walter, W., 1975, El cerebro viviente. México: Fondo de Cultura Económica, pp. 153-4).

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En unos días… La brecha salarial de género

[…]se mantiene la brecha de género en las áreas de conocimiento elegidas, siendo las chicas mayoría en artes, humanidades y ciencias sociales, así como en especialidades biomédicas, pero menos de la mitad en ciencias experimentales y aún menos en ingenierías. También ellas muestran menos seguridad ante los contenidos escolares, con el 21,3 % de las alumnas frente al 32,5% de alumnos, especialmente en el área de matemáticas. Y a pesar de que el 66,9% del profesorado total es mujer y de que el 66,3% de los puestos de dirección de centros escolares ya los ocupan mujeres, la exhaustiva investigación de Ana López Navajas muestra que la presencia de las mujeres en las materias de los cursos de la ESO es solo de un 7,6 %, lo que constituye un auténtico fraude cultural para cada generación de alumnado,[…]» [Lienas, G., 2022, «Prólogo» a Carrasco Pons, S. (coord.), Hidalgo Urtiaga, Muñoz de Lacalle, A., Pibernat Vila, M. (2022). La coeducación secuestrada. Crítica feminista a la penetración de las ideas transgeneristas en la educación. Barcelona: Ediciones Octaedro, pp. 19-20].

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En unos días… La causalidad es una relación de razón

Se ha dicho ya suficientemente, y en la crítica innumerables veces, que un principio trascendental sobre los objetos y su posibilidad habrán de determinar algo a priori y, por lo tanto, a diferencia de los principios lógicos (en cuanto abstraen totalmente de cualquier cosa que concierna a la posibilidad de los objetos), no afectan simplemente a las condiciones formales del juicio. Pero el señor Eberhard, en la página 163, quería imponer su proposición en esta forma: Todo tiene una razón; y queriendo deslizar el principio, en realidad material, de causalidad, valiéndose del principio de contradicción —como puede verse por el mismo ejemplo aducido por él—, se sirve de la palabra «todo» y se guarda muy bien de decir «toda cosa» porque saltaría inmediatamente a la vista que no se trata de un principio formal y lógico, sino de un principio material y trascendental del conocimiento que puede tener su sitio en la lógica (como todos los principios que descansan en el de contradicción).

Pero él insiste en probar este principio trascendental por el principio de contradicción, y lo hace, no sin una madura reflexión, con una intención que quisiera ocultar al lector. Quiere hacer válido para todas las cosas en general el concepto de razón (y con él también, sin que se advierta, el concepto de causalidad), es decir, quiere probar su realidad objetiva sin reducirla a los objetos sensibles, escamoteando así las condiciones que pone la crítica sobre la necesidad de una intuición que haga demostrable, ante todo, su realidad. Está claro que el principio de contradicción es un principio que vale, en general, por todo lo que podamos pensar, sea o no un objeto sensible al que pueda corresponder una intuición sensible, puesto que vale para el pensar en general, sin referencia a un objeto. Por consiguiente, con este principio no se puede establecer nada, ni siquiera un pensamiento; y él quería establecer la realidad objetiva del concepto de razón sin limitarse a los objetos de la intuición sensible, y hubo de utilizar el principio que vale para el pensamiento en general, para traer con él el concepto de razón, poniéndole de forma tal que parezca ser la razón de lo real (y, por ende, de la causalidad), aunque en realidad tenga una significación simplemente lógica. Pero ha confiado en la ingenua credulidad del lector más de lo que puede conceder la más mediocre inteligencia (Kant, I., 1984, Por qué no es inútil una nueva Crítica de la Razón Pura, «Prueba de la realidad objetiva del concepto de razón suficiente». Barcelona: Editorial Orbis, pp. 38-40).

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Muy pronto… El feminismo devora a sus hijas

Los derechos de las mujeres son frágiles, lo describió magistralmente Gemma Lienas en su autobiografía generacional, la de aquellas mujeres que experimentaron el franquismo nacionalcatólico como niñas y jóvenes, abanderaron el feminismo en la transición y se implicaron en la lucha política para institucionalizar los derechos de las mujeres en la democracia. Excepto en el ámbito de las desigualdades económicas —laborales y salariales—, las mujeres gozan en España de posiciones más favorables que en la mayoría de los países de la Unión Europea, según los datos comparativos del índice de igualdad de género. España también aparece en una de las mejores posiciones del ranking de los países más seguros para las mujeres. Sin embargo, el retroceso es tan sorprendente como constatable: la progresiva desaparición de la definición objetiva de mujer en las leyes, la tergiversación e incluso la negación de las bases de la opresión, y la proliferación de un lenguaje que nos oculta para describir nuestros procesos fisiológicos y biológicos (progenitor gestante, cuerpo menstruante, etc.) entre sectores políticos que se autodenominan progresistas.

[Carrasco Pons, S. (coord.), Hidalgo Urtiaga, Muñoz de Lacalle, A., Pibernat Vila, M. (2022). La coeducación secuestrada. Crítica feminista a la penetración de las ideas transgeneristas en la educación. Barcelona: Ediciones Octaedro, pp. 37-8].

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Muy pronto… Los predicados como relaciones

«En efecto, los predicados alotéticos son relaciones, y las relaciones pueden ser asimétricas. Y las relaciones asimétricas ya permiten clasificar a los términos que las soportan en clases (dominios o codominios) objetivamente heterogéneos e irreductibles. La relación de causalidad, por ejemplo, permite distinguir “la clase de las causas” de la “clase de los efectos”; la relación de inclusión de clases permite oponer las clases B envolventes de otras (A ⊃ B) a las clases A envueltas por otras (A ⊂ B). Como límites de la relación de inclusión obtenemos la clase envolvente de todas las demás (la clase universal) y la clase envuelta por todas las demás (la clase nula, Ø). Límites que en este caso son meramente lógicos o terciogenéricos, es decir, sin realización primogenérica» (Bueno, G., 2014, Ensayo de una definición filosófica de la Idea de Deporte. Oviedo: Pentalfa Ediciones, p. 108).

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Muy pronto… La unidad analógica del ser en Aristóteles

«Pero si el nombre del ser no es unívoco, su multiplicidad de sentido no se parece a la de las palabras en que se encuentran juntas por casualidad varias significaciones. Hay casos, los del uso metafórico, fundados parte en la analogía, parte en la estrecha relación con lo que lleva el nombre en sentido propio. Así llamamos sano no sólo al hombre que goza de salud sino también a un alimento, una medicina, un color de rostro: al alimento y a la medicina, porque sirven para conservar o restablecer la salud ; al color, porque es señal de salud. En el mismo caso está lo equívoco de la palabra «ser»: siendo varias sus significaciones, están todas en relación con una, de tal modo que si desaparecióse el que lleva el nombre en este ultimo sentido, caería ipso facto todo lo que lleva el nombre en otros sentidos. Toda ciencia versa sólo sobre una clase de objetos, pero de éstos, asienta todo lo que, como tales, les pertenece. También la sabiduría, si tiene por objeto el ser en sentido propio, ha de comprender al mismo tiempo todo lo que se denomina ser en sentido impropio» (Brentano, F., 1951, Aristóteles. Barcelona: Editorial Labor, pp. 40-1).

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