Si enlazamos con esto la inclinación, extraordinariamente poderosa, a juzgar transcendentemente —y, así, a caer en una μετάβασις εἰς ἄλλο γένος— en todos los casos en que se realiza un acto intelectual referido a la transcendencia y en que hay que hacer un juicio sobre la base de ese acto, resulta entonces la deducción suficiente y completa del principio gnoseológico, que dice: que en toda investigación de teoría del conocimiento, sea cual sea el tipo de conocimiento concernido, hay que llevar a cabo la reducción gnoseológica, esto es, hay que afectar a toda transcendencia que intervenga con el índice de la desconexión, […]
Todos los errores fundamentales de la teoría del conocimiento guardan relación con la mentada μετάβασις: de una parte, el error fundamental del psicologismo; de otra, el del antropologismo y el biologismo.
Husserl, Edmund (1982), La idea de la Fenomenología. Méjico: FCE, 51.
ISSN 2605-3489
La esencia de la dialéctica categorial destructiva, en la dirección del regressus, puede declararse de este modo: dada una categoría, y dados los términos y relaciones categoriales (pongamos por caso: la Moneda, en la categoría económica) que sólo en el cierre categorial pueden realizarse, resulta que los propios contenidos categoriales no están ‘agotados’ por la categoría en la que se realizan. Por consiguiente, el análisis regresivo de los propios contenidos que se sostienen en la categoría y la constituyen, nos remite más allá (metábasis) de la categoría, y nos presenta la propia categoría como una «apariencia». El Espacio, constituido categorialmente en la racionalidad geométrica, debía, al parecer, ser agotado por la Geometría: nada podría decirse propiamente del espacio que no deba decirse «geométricamente» (Schlick). Sin embargo, la situación es la opuesta. El cierre categorial económico determina contenidos específicos (la Moneda, por ejemplo) cuyo análisis —en su especificidad— no queda «agotada» por la propia categoría que los constituyó.