La sociopatía, ejemplo de involucración de la Psicología con otras disciplinas

Inteligencia emocionalEl psicópata no sólo es una persona aparentemente encantadora sino que también carece de todo remordimiento ante los actos más crueles y despiadados. La psicopatía, la incapacidad de experimentar empatía o cualquier tipo de compasión o, cuanto menos, remordimientos de conciencia, es una de las deficiencias emocionales más desconcertantes. La explicación de la frialdad del psicópata parece residir en su completa incapacidad para establecer una conexión emocional profunda. Los criminales más despiadados, los asesinos sádicos múltiples que se deleitan con el sufrimiento de sus victimas antes de quitarles la vida, constituyen el epitome de la psicopatía. Los psicópatas también suelen ser mentirosos impenitentes dispuestos a manipular cínicamente las emociones de sus victimas y a decir lo que sea necesario con tal de conseguir sus objetivos. […].

Una de las formas más detestables de falta de empatía ha sido puesta de manifiesto accidentalmente por una investigación que reveló que los maridos que agreden físicamente o incluso llegan a amenazar con cuchillos o pistolas a sus esposas, se hallan aquejados de una grave anomalía psicológica, ya que, en contra de lo que pudiera suponerse, estos hombres no actúan cegados por un arrebato de ira sino en un estado frío y calculado. Y, lo que es más, esta anomalía era más patente a medida que su cólera aumentaba y la frecuencia de sus latidos cardíacos disminuía en lugar de aumentar (como suele ocurrir en los accesos de furia), lo cual significa que cuanto más beligerantes y agresivos se sienten, mayor es su tranquilidad fisiológica. Su violencia, pues, parece ser un acto de terror calculado, una forma de controlar a sus esposas sometiéndolas a un régimen de terror.

Los maridos que muestran una crueldad brutal constituyen un caso aparte entre los hombres que maltratan a sus esposas. Como norma general, también suelen mostrarse muy violentos fuera del matrimonio, suelen buscar pelea en los bares o están continuamente discutiendo con sus compañeros de trabajo y sus familiares. Así pues, aunque la mayor parte de los hombres que maltratan a sus esposas actúan de manera impulsiva —bien sea movidos por el enfado que les produce sentirse rechazados o celosos, o debido al miedo a ser abandonados— los agresores fríos y calculadores golpean a sus esposas sin ninguna razón aparente y, una vez que han empezado, no hay nada que éstas puedan hacer —ni siquiera el intento de abandonarles— para aplacar su violencia.

Algunos estudiosos de los psicópatas criminales sospechan que esta capacidad de manipular fríamente a los demás, esta total ausencia de empatía y de afecto, puede originarse en un defecto neurológico. Existen dos pruebas que apuntan a la existencia de un posible fundamento fisiológico de las psicopatías más crueles, pruebas que sugieren la implicación de vías neurológicas ligadas al sistema límbico. En un determinado experimento se midieron las ondas cerebrales del sujeto mientras éste trataba de descifrar una serie de palabras entremezcladas, proyectadas a una velocidad aproximada de diez palabras por segundo. La mayor parte de las personas reaccionan de un modo diferente ante las palabras que conllevan una poderosa carga emocional, como matar, que ante las palabras neutras, como silla, por ejemplo. Dicho de otro modo, la mayoría de las personas son capaces de reconocer rápidamente las palabras cargadas emocionalmente y sus cerebros muestran patrones de onda característicamente diferentes en respuesta a las palabras cargadas emocionalmente y a las palabras neutras. Los psicópatas, por el contrario, adolecen de este tipo de reacción y sus cerebros no muestran ningún patrón distintivo que les permita discernir las palabras emocionalmente cargadas y tampoco responden más rápidamente a ellas, lo cual parece sugerir algún tipo de disfunción en el circuito que conecta la región cortical en donde se reconocen las palabras con el sistema límbico, el área del cerebro que asocia un determinado sentimiento a cada palabra.

En opinión de Robert Hare, el psicólogo de la Universidad de la Columbia Británica que ha llevado a cabo esta investigación, los psicópatas tienen una comprensión muy superficial del contenido emocional de las palabras, un reflejo de la falta de profundidad de su mundo afectivo. Según Hare, la indiferencia de los psicópatas se asienta en una pauta fisiológica ligada a ciertas irregularidades funcionales de la amígdala y de los circuitos neurológicos relacionados con ella. En este sentido, los psicópatas que reciben una descarga eléctrica no muestran los síntomas de miedo que son normales en las personas cuando sufren dolor. Es precisamente el hecho de que la expectativa del dolor no suscita en ellos ninguna reacción de ansiedad lo que, en opinión de Hare, justifica que los psicópatas no se preocupen por las posibles consecuencias de sus actos. Y su incapacidad de experimentar el miedo es la que da cuenta de su ausencia de toda empatía —o compasión— hacia el dolor y el miedo de sus victimas

Goleman, Daniel (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Kairós, 180-3.

revistametabasis.com

ISSN 2605-3489

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