La continuidad del proceso de gestación

Gestación
Todo ser humano comienza su existencia personal bajo la forma de una simple célula, ínfimo glóbulo de gelatina translúcida, el huevo.
Este huevo resulta de la fusión de dos células, salidas, respectivamente, del cuerpo de los padres.
Una de ellas, la célula materna, u óvulo, es relativamente grande (un quinto de milímetro); de forma esférica; contiene en su parte central una pequeña vesícula más compacta que el protoplasma circundante, el núcleo. Cada mes, regularmente, un óvulo madura en la glándula ovárica, se separa, y pasa a la trompa uterina, largo canal por el cual se encaminará hacia la matriz.
La otra célula, la célula paterna o espermatozoide, no mide más que 55 milésimas de milímetro, y está constituida, en su mayor parte, por un simple filamento o cola, fijado a una pequeña cabeza que corresponde al núcleo del óvulo. […]
Poco después de la fecundación, el núcleo del huevo se ha constituido por fusión del núcleo ovular con la cabeza espermática, y, algunas horas después, el desarrollo comienza. El huevo se divide primero en dos células; cada una de las cuales, a su vez, se dividirá en dos, y así sucesivamente. Es mediante este procedimiento de bipartición celular, seguido luego de crecimiento, por el que se formarán poco a poco los millares de células de las que estará compuesto el nuevo ser. […] Al principio no será más que una pequeña lámina, plana y discoidal, que comprende dos delgadas hojitas: el ectodermo, salido de la pared superior; el endodermo, de la pared inferior. Más tarde, una tercera hoja, el mesodermo, se intercalará entre las dos primeras. […] El ectodermo producirá la epidermis y el sistema nervioso; el endodermo, el tubo digestivo, las glándulas anejas y los pulmones; el mesodermo el esqueleto, los músculos, el corazón y el sistema circulatorio, la sangre, los riñones y las glándulas sexuales. […]
El período de tales hojas durará tres semanas. Al llegar este momento, el nuevo ser —que no mide más que dos o tres milímetros y pesa cuatro centígramos— se transformará en embrión. Su forma será la de un pequeño animal sin patas y provisto de cola. No se distinguirá apenas de cualquier otro mamífero considerado en ese estadio.
Cinco semanas más tarde, el embrión se convierte en feto. Le han crecido los miembros; la cabeza se ha modelado, al igual que la cara. Pese a que no medirá más que tres centímetros y no pesará más que tres gramos, habrá tomado, en su conjunto, la forma que caracteriza al tipo adulto de su misma especie. Siete meses más y el feto será el recién-nacido.
Rostand, J. (1983). El hombre. Madrid: Alianza, 31-5.

revistametabasis.com

ISSN 2605-3489

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