Disponible el Número 1 de la Revista Metábasis…

Metábasis número 1 (2018)1

Revista Metábasis.

Número 1

Año 2018

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ISSN 2605-3489

 

Una filosofía se mide no por su difusión, sino por su potencia de análisis

Gustavo Bueno 2014

«La mayor potencia de una teoría de la ciencia respecto de las otras, no se mide tanto por el número de adhesiones o ventajas burocráticas que haya alcanzado en un momento dado sino por la mayor capacidad para analizar, en cada caso, una ciencia o una parte de una ciencia dada».

Bueno, Gustavo (1992). Teoría del Cierre Categorial, Tomo I. Oviedo: Pentalfa, 15.

 

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El mito de la «deriva mundana» de Gustavo Bueno

GBuenoEn este período, [1996-2016] Gustavo Bueno dio rienda suelta a su radicalismo filosófico en una suerte de filosofía mundana [sic], vertida en ensayos, que se ordenaba a triturar dialécticamente los mitos, alimentados a su juicio en la opinión pública de la democracia española por cierto fundamentalismo socialdemócrata, afín al PSOE, en el cual situaba no sólo a «intelectuales», sino también a influyentes catedráticos universitarios de filosofía. A su juicio, sin esa proyección pedagógica de la filosofía académica, la conciencia individual de los ciudadanos se hundiría en el infantilismo y la irracionalidad.

Bolado, G. (2017). Gustavo Bueno en contexto. Scientia Helmantica, Nº 7, 75.

 

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Feijoo desborda el mito oscurantista de la Ilustración

Feijoo«No puede considerarse que Benito Feijoo sea una figura olvidada pero sí oscurecida, porque, siendo benedictino, no cuadra en el organigrama anticlerical de la Ilustración, una de sus señas de identidad más destacadas y queridas. Lo es porque permite igualar Ilustración y protestantismo, y alejar a Francia de su mundo natural, el católico-latino, para incluirla en el club de las naciones protestantes. Feijoo se definió a sí mismo como un «escéptico mitigado», lo cual no le causó problema ninguno con su orden ni con la Inquisición ni con las autoridades de su país. Feijoo no tiene prejuicios con los protestantes».

Roca Barea, María Elvira (2016), Imperiofobia y leyenda negra:

Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Madrid: Siruela, 395-6.

 

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La Leyenda Negra aún perdura…

Elvira Roca Barea, Imperiofobia y leyenda negra«Las ilustraciones que acompañaban a las novelas que hicieron furor en el siglo XIX, con su villano español, su inquisidor, su dama en apuros, su castillo derruido, etcétera, se trasladaron al cine nada más aparecer. […] El estereotipo del español, según nuestros textos escolares, literatura popular, cine y televisión, es el de un individuo moreno, con barba negra puntiaguda, morrión y siniestra espada toledana. Se dice que es, por naturaleza, traicionero, lascivo, cruel, codicioso y absolutamente intolerante. A veces toma la forma de un encapuchado inquisidor, malencarado»

Roca Barea, María Elvira (2016), Imperiofobia y leyenda negra:  Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Madrid: Siruela,  453.

 

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La filosofía académica no puede ser divulgada, según señala Gustavo Bueno

GUSTAVO BUENO
GUSTAVO BUENO

«la filosofía del presente, tal como pueda ser formulada por los filósofos (y no por cualquier ciudadano), por intensa que sea la disciplina académica que ella comporte, no puede ser «explicada» a modo de «divulgación» de un saber hermético, cuyas pruebas se supone que sólo son accesibles a los «académicos», como ocurre en Matemáticas, en Física o en Biología. Su «explicación pública» —por difícil que pueda resultar— es su misma construcción «divulgada» […]. Quien escucha o lee una exposición filosófica (necesariamente dada en lenguaje nacional) debe poder juzgar por sí mismo, y no le está permitido al filósofo apelar a saberes de especialista que sólo los académicos pudieran comprender y valorar. En este sentido, una obra de filosofía, no por estar escrita en lenguaje nacional (en francés, en alemán, en español, en inglés) debe necesariamente considerarse como obra de divulgación, pues ésa es su forma regular de expresión»

Bueno, Gustavo (1995), ¿Qué es la filosofía? Oviedo: Pentalfa, 90-1.

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A Erasmo no le agradaba España…

Elvira Roca Barea, Imperiofobia y leyenda negra«En carta escrita a su amigo Tomás Moro el 10 de junio de 1510 explica su negativa con la famosa frase «Hispania non placet». Erasmo ha asumido el prejuicio humanista, tan abundantemente esparcido por los italianos, de que los españoles son un pueblo cuya sangre y cultura están mezcladas de lo moro y lo judío y, profundamente antisemita como era, rechaza España sin tomarse la molestia de conocerla»

Roca Barea, María Elvira (2016), Imperiofobia y leyenda negra:

Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Madrid: Siruela, 162.

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El materialismo filosófico dejará de leerse si se convierte en una filosofía inmersa en el presente

Gustavo Bueno 2014«Es obvio que cuando la filosofía se entiende de tal modo entrañada con las propias prácticas cotidianas de los hombres que concurren en un presente determinado, la «reflexión» sobre sus estrategias, valores, &c., en cuanto alternativas de otras posibles, podría llegar a verse a sí misma como redundante, y como un pleonasmo el instituir una «filosofía sustantiva». Goethe expresaba muy bien este punto de vista cuando respondía a una pregunta de Eckermann (16 de febrero de 1827) sobre quién, en su opinión, era el mejor filósofo moderno: «Kant, sin la menor duda»; añadiendo, a modo de advertencia: «aunque no lo haya leído, ha influido en usted. Ahora ya no lo necesita, porque ya tiene lo que pudiera él darle»».

Bueno, Gustavo (1995). ¿Qué es la filosofía? Oviedo: Pentalfa, 68.

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La relación de España con el Imperio son ciertos «ataquillos de orgullo», según María Elvira Roca Barea

Elvira Roca Barea, Imperiofobia y leyenda negra«Habría que pensar este asunto con mucho pormenor y mucho mimo porque la continuidad de nombres suele ser engañosa. Los españoles del siglo XIX no son en absoluto los del siglo XVII. El español del siglo XVII no habría buscado nunca un culpable para sus males que no fuese él mismo. Solemos considerar que España es un estado europeo que nació en la primera oleada de formaciones estatales, la del Renacimiento, pero, si bien se piensa, la España de hoy se forma en el siglo XIX, en la etapa postimperial y como parte desgajada de un organismo mayor. Con mucho tino dijo el historiador Juan Antonio Ortega que «España se independizó de sí misma».  […] De vez en cuando estos españoles y los del otro lado del charco, a los que solemos llamar hispanos por costumbre, tienen como un ataquillo de orgullo [SIC], a veces ridículo, a veces nostálgico y siempre inútil. También los peninsulares deberíamos tener otro nombre que nos separara nítidamente a aquellos españoles [SIC]. Parece que los españoles siguen existiendo, cuando ni los hispanos ni los que llevan ahora este nombre son ya aquellos españoles. En verdad, también los españoles peninsulares deberían llamarse hispanos. Si trasladamos la situación a Roma se verá más claro. Ningún pueblo románico es romano. Los romanos ya no existen. En el siglo V ya no existían. Ni los portugueses, ni los italianos ni los franceses son romanos. Y los que así son llamados hoy día, los habitantes de la ciudad de Roma, no tienen nada que ver con aquellos romanos del imperio»

Roca Barea, María Elvira (2016), Imperiofobia y leyenda negra:

Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español. Madrid: Siruela, 473.

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Finalidad y teleología según Gustavo Bueno

GBuenoLa distinción entre finalidad (etológica) y teleología (biológica) –aún en los casos en los cuales no cabe oponerlas por el criterio de la prolepsis (de la propositividad)–, no es una distinción dicotómica, como lo sería la oposición entre finalidad proléptica y teleología no proléptica, puesto que hay que reconocer situaciones intermedias o ambiguas. Y esto sin tener en cuenta que tanto la finalidad como la teleología implican movimientos y medidas suyas en el tiempo, pero no en un tiempo orientado, en fórmula de Aristóteles, «según el antes y el después», sino un tiempo orientado «según el después y el antes». […] Un caso en el cual el finalismo etológico y la teleología fisiológica confluyen profundamente sería el caso del famoso escarabajo pelotero, el Scarabaeus sacer: la pelota de estiércol que amasa el escarabajo (por cierto, según una morfología ovoidea), o bien constituye un objetivo dado en el ámbito de un finalismo nutritivo individual –y en este caso el escarabajo utiliza cualquier tipo de estiércol «equifinal»– o bien constituye un objetivo dado en el ámbito de una teleología reproductiva, cuyo objetivo es depositar un huevo en la pelota ovoide (y para este objetivo el escarabajo utilizará no cualquier tipo de estiércol, sino el estiércol de carnero): la larva madura comienza a devorar el estiércol húmedo en el que fue depositado el huevo.

Bueno, G. (2010). La cuestión del aborto desde la perspectiva de la teleología orgánica,

El Catoblepas, Nº 98, 2.

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