En el Número 6… géneros literarios y géneros científicos

Rollin teoría géneros literariosEn cuanto que ha habido históricamente clasificaciones de géneros, los clasificadores han tenido que guiarse por algunos principios teóricos implícitos, aunque sólo sea porque el valerse de unas semejanzas e ignorar otras exige principios, del mismo modo en que los biólogos pre-evolutivos (e incluso el sentido común) han tenido que guiarse por principios rudimentarios. Lo que es necesario para que la teoría del género alcance su mayoría de edad, es que la teoría que esté detrás de la clasificación se articule y se defienda, del mismo modo en que la teoría evolutiva fue articulada y defendida. Sin una teoría, la clasificación literaria es algo análogo, en el mejor de los casos, a la historia natural en biología, el reconocimiento al azar de semejanzas entre particulares.

Rollin, B. E. (1988), «Naturaleza, convención y teoría del género», en Garrido Gallardo, M. A. (ed.), Teoría de los géneros literarios. Madrid: Arco Libros, 149.

 

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Revista Metábasis en Teoría en pocos minutos

Materialismo Filosófico actual y la Revista Metábasis.

Diálogo con José Manuel Rodríguez Pardo. 16 de Mayo de 2020.

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En el Número 6… el ensayo como género literario

Eduardo Nicol Problema filosofia hispánicaEl ensayo se encuentra, pues, a medio camino entre la pura literatura y la pura filosofía. El hecho de ser un género híbrido no empaña su nobleza, como una banda siniestra en el escudo. Su título es legítimo, pero no es título de soberanía. Quiero decir que el ensayo no puede ser demasiado literario sin dejar de ser ensayo, sin dejar fuera mucho más de lo que en el cabe. El ensayo es casi literatura y casi filosofía. Todos los intermedios son casi los extremos que ellos unen y separan a la vez. Pero como es un género y un artificio, tiene sus caracteres propios y debe cultivarse siguiendo las reglas del arte. Una de las primeras reglas tácitas es la que prohíbe decir algo que no se entienda en seguida. Cada género delimita el campo de sus posibles oyentes o lectores. Siempre hay o debe haber una cierta consonancia entre la forma y el fondo de un género y el carácter de los lectores

Nicol, E. (1998). El problema de la filosofía hispánica. México: FCE, 211-2.

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El Estado Islámico en las ondas…

Entrevista a nuestro Director y Editor José Manuel Rodríguez Pardo el 6 de Mayo de 2020, en el programa de Radio La hora de Floki, sobre el libro El Estado Islámico. Desde Mahoma hasta nuestros días (2016).

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En el Número 6… las relaciones entre literatura e Historia

Benito_Jerónimo_FeijooEn orden a la Historia hay el mismo error en el vulgo, que en orden a la Jurisprudencia: quiero decir, que estas dos Facultades dependen únicamente de aplicación, y memoria. Créese comúnmente, que un gran Jurisconsulto se hace con mandar a la memoria muchos textos, y un gran Historiador leyendo y reteniendo muchas noticias. Yo no dudo, que si se habla de sabios de conversación e Historiadores de corrillo, no es menester otra cosa. Mas para ser Historiador de pluma, ¡oh Santo Dios! sólo las plumas del Fénix pueden servir para escribir una Historia. Dijo bien el discretísimo y doctísimo Arzobispo de Cambray el Señor Saliñac, escribiendo a la Academia Francesa sobre este asunto, que un excelente Historiador es acaso aún más raro que un gran Poeta.

De hecho los Críticos no han sido tan difíciles de contentar de parte de la Poesía, como de parte de la Historia. Exceptuando uno u otro exquisitamente melindroso, todos convienen en que fueron excelentísimos Poetas, y sin defecto alguno, por lo menos notable, un Homero, un Virgilio, un Horacio; y a Ovidio, Catulo, y Propercio concederían la misma gloria, si la lasciva impureza de sus expresiones no empañara el tersísimo lustre de sus versos. Pero en los Historiadores, ¡oh qué difícil y severa se muestra la crítica, aún cuando examina los más sobresalientes! El mismo Prelado que acabamos de citar, nota la falta de unidad y orden en Herodoto; juzga a Jenofonte más Novelista que Historiador; y es dictamen común que en su Historia de Ciro, no tanto miró a referir los verdaderos hechos de este Príncipe, como a dibujar con colores mentidos un Príncipe perfecto. Concede a Polibio el razonar admirablemente en lo Político, y Militar; pero dice que razona demasiado. Celebra las bellas arengas de Tucídides, y Tito Livio, pero las culpa por muchas, y por obras de su invención, no de aquellos en cuyas cabezas las ponen. Culpa a Salustio, que en dos Historias muy cortas introdujese tanta pintura de personas, y costumbres. En Tácito reprehende la brevedad afectada, y la audacia de discurrir las causas políticas de todos los sucesos: defecto, que asimismo reconoce en Enrico Caterino.

Feijoo, B. J. (1775). Reflexiones sobre la Historia. Teatro crítico universal o discursos varios en todo género de materias para desengaño de errores comunes, Tomo 4. Madrid: Real Compañía de Impresores y Libreros, 163-4.

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En la Naturaleza no hay causas finales

Holbach Sistema de la naturalezaLos insectos encuentran un refugio seguro entre las ruinas del palacio que acaba de aplastar hombres en su caída. ¿Acaso no es para los cuervos, las bestias feroces y los gusanos para los que el conquistador parece librar sus combates? Los pretendidos favoritos de la Providencia ¿acaso no mueren para servir de pasto a miles de insectos despreciables de los que esta Providencia parece ocuparse más que de ellos? El alción, divertido por la tempestad, juega sobre el agitado oleaje mientras que sobre los restos de su rota nave el marinero alza al cielo sus manos temblorosas. Vemos a los seres en una guerra perpetua, viviendo unos a costa de otros y aprovechándose de los infortunios que los asolan y los destruyen recíprocamente. La Naturaleza considerada en su conjunto nos muestra a todos los seres alternativamente sujetos al placer y al dolor, naciendo para morir, expuestos a vicisitudes continuas de las que ninguno de ellos está exento. La más superficial ojeada basta, pues, para desengañarnos de la idea de que el hombre es la causa final de la creación, el objeto constante de los trabajos de la Naturaleza o de su autor, a quien no se puede atribuir, según el estado visible de cosas y las continuas revoluciones de la raza humana, ni bondad, ni malicia, ni justicia, ni injusticia, ni inteligencia, ni sinrazón. En una palabra, considerando la Naturaleza sin prejuicios encontraremos que todos los seres son igualmente favorecidos en el universo y que todo lo que existe padece leyes necesarias, de las que ningún ser puede estar exento […].

Por otro lado, para poder justificar a la Providencia por los males, vicios y desórdenes que vemos en el todo que se supone que es su obra, habría que conocer la finalidad del todo. Ahora bien, el todo no puede tener finalidad, porque si tuviera una finalidad, una tendencia, un fin, ya no sería el todo.

Holbach, P. T. (1982). Sistema de la naturaleza. Madrid: Editora Nacional, 488-90.

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Próximamente… Villacañas contra Roca Barea

AF_imperiofilia_cubiertas_postferros«¿De qué nos sirve esta voluntad de contar las carnicerías continuas de la historia, de ellos, de nosotros, de los demás? Hoy sabemos que hace ocho mil años, grupos de pueblos orientales invadieron la península ibérica y no dejaron varones vivos. Como dijo Walter Benjamín, la historia es barbarie. ¿Cómo es qué queremos contar aquellas lejanas muertes con precisión, mientras dejamos las cercanas en el anonimato? ¿No sería mejor mostrar nuestra indisposición con los principios políticos que llevaran a unos y otros a matar sistemáticamente? Benjamín, con más piedad, se representó la historia como un inmenso osario que apenas se deja ver bajo las alas del ángel de la historia, el ángel que no puede sino volar impulsado por el viento del progreso, por mucho que él quiera detener ese torbellino ciego e imperial que le impulsa. Roca Barea, no. Quiere contar todos los cráneos rotos de los demás, inventariar sus osarios, reunir las cenizas…»

Villacañas, J. L. (2019). Imperiofilia y el populismo nacional-católico. Madrid: Lengua de Trapo, 131-2.

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Próximamente… el filisteísmo

Filisteo es justamente lo contSuances Nietzscherario del verdadero hombre culto; se cree cultivado, pero no lo está; como las instituciones educativas están organizadas con arreglo a esta falsa cultura, él se siente feliz en este estado de cosas… El filisteo es un ser negativo en sus odios y amistades. Pero a nadie odiará tanto como a los fuertes y creadores a quienes juzgará sin piedad […].

Y con el mismo celo con que rechaza al artista creador protegerá en cambio al que le escucha y se deja guiar; éste tendrá una vida fácil, no se le exigirán obras maestras, sino solo dos condiciones: mutación , de la realidad y condescendencia con los gustos del momento[…]

Nietzsche pone ejemplos de personas que hicieron su obra, aunque se marchitaron antes de tiempo quebrantados por la lucha y dejando inconcluso su trabajo: Lessing, Winckelmann, Schiller y Hörderlin. […]

Nietzsche considera a David Strauss como modelo de sabio filisteo. La obra de éste sobre la Vida de Jesús es una síntesis de los falsos conceptos de la moderna cultura alemana. Es un alma seca y mezquina con necesidades prosaicas de sabio[…]

Para mostrarse nuevo y original utiliza en su lenguaje metáforas estridentes que lo alejan de la sencillez y naturalidad del genio. Es fiel a la retórica moderna que exige para la dialéctica largas frases y en cambio para la persuasión se expresa en frases cortas. En su estilo se reconoce la pereza, la debilidad y la impotencia. Nada de rasgos sutiles y espirituales. Retuerce la naturaleza y los nombres de las cosas y habla de salud donde sólo hay enfermedad y exaltación. Su debilidad le ha hecho perder la sencillez de pensamiento y entre sus manos el lenguaje se deshilvana hasta lo ilógico. Quien quiera imitar a Strauss sufrirá primero en su estilo y luego en su espíritu y se cumplirá la máxima de la sabiduría india: «roer un cuerno de vaca es inútil y acorta la vida, se destrozan los dientes sin encontrar sabor alguno»[…]

Esa mezcla de osadía y debilidad, de palabras audaces y cobarde adaptación, esas sutiles consideraciones para saber cómo sugestionar a los filisteos, esa falta de carácter y estilo, esa carencia de sabiduría con afectación de superioridad y madurez en la experiencia es lo que hace detestable su obra. Tiene los defectos del periodista; se cree un sabio escribiendo para sabios pero lo que hace es regodearse en sí mismo valientemente; sus pensamientos no nacen de dentro, del fondo del corazón, sino que se alimenta de opiniones ajenas incorporándolas como si fueran suyas.

Suances, M. (1993). Friedrich Nietzsche. Crítica de la cultura occidental. Madrid: UNED, 145-8.

 

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Y en el Número 7… amor y muerte, Eros y Thanatos

Freud lustprinzips

La discusión motivada por las teorías de Weismann no ha producido, a mi juicio, nada decisivo. Algunos autores han vuelto a la posición de Goethe (1883), que veía en la muerte una consecuencia directa de la procreación. Hartmann no caracteriza a la muerte por la aparición de un «cadáver», de una parte muerta de la sustancia animada, sino que la define como «término de la evolución individual». En este sentido, también los protozoarios son mortales; la muerte coincide en ellos con la procreación; […]

Freud, S. (1988). Los textos fundamentales del psicoanálisis.

Madrid: Alianza Editorial, 315.

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Próximamente… el perfecto varón escolástico

Villalón scholásticoY pues tan grandes dos necesidades se nos ofrecen en el mundo, que es la negligencia del discípulo y la ignorancia del maestro, gran razón será que los que tenemos alguna facultad para poderlo remediar, lo procuremos. Y creo que no nos será pequeña gloria en los advenideros siglos si con el trabajo de nuestra industria proveemos en cosa que tanto va a nuestra dignidad y profesión. […] Así que quiero yo que entre todos nosotros formemos aquí un escolástico o perfecto varón…porque con este buen trabajo nuestra salida tendrá loable efecto, pues consumimos el tiempo de nuestra conversación en virtuoso ejercicio.

Villálón, Cristóbal de (1997). El scholástico. Barcelona: Crítica, 101.

 

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